¿Qué Pasa?

 «La sirena de Hollywood»

 «La sirena de Hollywood»

 

EL PAÍS.  Madrid.  Antes que Gemma Mengual, estuvo Esther Williams. Antes de que la natación sincronizada española triunfara y se convirtiera en un deporte popular, muchísimas niñas de diferentes generaciones quisieron ser sirenas de la piscina como Esther Williams, una de las grandes estrellas de la época dorada de Metro-Godwyn-Mayer. Como dijo Fanny Brice, una cómica de la época, sobre Williams: “Mojada es una estrella, seca no es nada”. La intérprete aseguraba que no se refería a ella, sino a otra actriz… aunque se non è vero, è ben trovato.

Esta madrugada, la actriz falleció durmiendo plácidamente a los 91 años en su casa en Beverly Hills, según anunció su representante. Terenci Moix la definió certeramente: “En el recuerdo, Esther personifica como nadie la entrañable imagen de sueños que mezclaban la ingenuidad y elkitsch a partes iguales.  Su cabeza asomando entre lotos y nenúfares, sus bañadores de lamé, su eterna sonrisa inalterable aun debajo del agua, se convirtieron en el anuncio viviente de una felicidad que solo se realizaba en los cines de barrio”. Esther Jane Williams nació el 8 de agosto de 1921 en Los Ángeles. Estrella de la natación sincronizada, la suspensión de los Juegos Olímpicos de Helsinki de 1940 por la Segunda Guerra Mundial truncó su carrera deportiva. “Para cuando volvieron los Juegos, yo ya era una de las diez estrellas más taquilleras de Hollywood”, contaba para explicar su renuncia a la natación competitiva. La leyenda asegura que la descubrieron cuando trabajaba de dependienta en unos grandes almacenes… En realidad, tras participar en diversos espectáculos acuáticos empezó como modelo y allí fue de donde saltó al cine. “Me habían hecho unas primeras pruebas que gustaron al señor Mayer.  Me llamó un día para verme actuar. Me dijo que me daría la réplica un actor de la casa. Yo pensé que sería cualquier principiante. ¡No puede imaginarse cómo me sentí cuando me recibió Clark Gable, con aquella sonrisa ancha y luminosa! Era mi actor preferido”.

Su primer trabajo fue en Andy Hardy’s double life (1942), la saga taquillera que protagonizaba Mickey Rooney. “En MGM tenían un sistema basado en la búsqueda del talento dondequiera se encontrase. Sabían descubrirlo y colocarlo en el sitio adecuado. Cuando quisieron hacer el mejor Tarzán de la historia descubrieron a Johnny Weissmüller. Si querían rodar películas acuáticas me descubrían a mí. ¿Cómo sabían que yo aspiraba a hacerlas? ¡Misterio! Lo bueno es que coincidimos en el mismo deseo la MGM y yo”.

 

El Nacional

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