Juancito, vete a ver televisión para que me dejes descansar. Mi hija Mercedita se porta bien, pasa el día mirando muñequitos sin molestar a nadie, son expresiones comunes en hogares donde los padres consideran el televisor como aliado al momento de aislarse de los hijos, desconociendo que al final podría convertirse en una pesadilla en la formación de ellos.
Violencia, valores invertidos, ofertas de productos que inducen a vicios y enajenación cultural, es parte del bombardeo a que se exponen los niños cuando pasan largas horas frente al televisor.
La mayoría de los padres ignora que las excesivas horas que sus hijos pasan frente al televisor provocan daños irreversibles en su formación y en el rendimiento escolar.
En República Dominicana hay 2 millones 371 mil 800 viviendas, de acuerdo a estimaciones de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE), y de esa cantidad el Indotel asegura que el 83% dispone de al menos un televisor.
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El país es de los primeros entre las naciones de América Latina que forman niños y adolescentes tarados.
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La misma fuente precisa que el país dispone de 98 empresas que ofertan televisión por cable y 46 canales en las frecuencias de VHF y UHF.
Sin embargo, el problema no es exclusivo de República Dominicana, ya que en Estados Unidos en las últimas cuatro décadas se han publicado cientos de estudios al respecto.
«Ya no queda duda de que la exposición repetida a la violencia en la televisión es una de las causas del comportamiento agresivo, el crimen y la violencia en la sociedad. La violencia de la televisión afecta a los niños de todas las edades, niveles socioeconómicos e inteligencia, expuso el sicólogo social Leonard Eron ante el Comité Senatorial de los Estados Unidos para Asuntos Gubernamentales.
Mientras en el país, la sicóloga infantil Isabel Cruz planteó recientemente en un seminario organizado por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) la necesidad de legislar para que la televisión dedique más espacio a programas educativos que contribuyan a la formación de niños y niñas mentalmente sanos.
Defendió esa legislación, tras reconocer que la falta de apoyo publicitario para ese tipo de programa no motiva a los productores de televisión a invertir en ellos.
Ciertamente esta es la única razón por la que los más pequeños no cuentan en el país con una programación dedicada exclusivamente para ellos, y en los horarios que ven televisión tienen que consumir programas no aptos para sus edades, expresó
Otro estudio al respecto, realizado por el Departamento de Medicina Preventiva y Social de la Universidad de Otago, en Nueva Zelanda, publicado el pasado año, reveló que los niños que dedican entre tres y cuatro horas diarias a la televisión se convierten en obeso, obtienen calificaciones bajas en la escuela y son potenciales candidatos a desertores escolares.
Otro verano y las alternativas al problema son las mismas de siempre.

