Quienes estimulan la división en el PRD, favorecen a los candidatos del PLD. Fortalecen las inocultables pretensiones reeleccionistas de Leonel Fernández.
Con el permiso de don Hugo Tolentino Dipp, hago mía esta frase, contenida en un articulo a propósito del tema: Todos los perredeístas debemos reflexionar en este sentido. Por encima de corrientes y tendencias, mayoritarias o no, está el interés de los militantes y simpatizantes del Partido Revolucionario Dominicano, interés que no es otro sino el de la unidad, para poder quitarnos de encima tanta corrupción, tanto narcotráfico, tanta promesa falsa, tanta mentira, tanta insolencia y pedantería, tanta pérdida de los valores morales, tanta inseguridad, tanta complicidad de las instituciones y los funcionarios con el crimen y la violación de los derechos humanos.
Vale recordar que el distanciamiento entre Jacobo Majluta y Salvador Jorge Blanco sólo aportó beneficios a Balaguer y al Partido Reformista. Que, a su vez, los rencores entre Balaguer y Jacinto Peynado sacaron a los reformistas del poder para toda la vida. Pero resulta extraño que, siendo Bosch como era, intransigente y algo irracional, haya enseñado a sus discípulos a guardar las formas en medio de las tempestades. Fingir unidad aún estando despedazados, lo han hecho varias veces. Si Danilo Medina no hubiese asimilado este mandato, el PLD estaría ahora fuera del poder.
Siendo así, ¿para qué malgastar en tiempo en disputas inútiles? ¿En qué beneficia a Hipólito Mejia, a Guido Gómez, a Luis Abinader, a Neney Cabrera, que el PRD saque menos senadores, diputados y síndicos en estas elecciones?
El llamado a la unidad formulado oportunamente por Tolentino Dipp es más que atendible. Está en juego el fututo del PRD y de la nación. Deponer ahora intereses y malquerencias será el más grande homenaje que todos los perredeístas puedan rendirle a Peña Gómez y a todos esos hombres y mujeres que lucharon para hacer del partido blanco el mayor símbolo de libertad y respeto a la soberanía.
