Editorial

La vida y la muerte

La vida y la muerte

El sorpresivo deceso del periodista Luis Adames, de El Nacional, es uno de esos infaustos acontecimientos que invitan a reflexionar sobre la vida. De la muerte nadie escapa, pero cuesta aceptar que fuera para siempre la licencia médica que un buen día solicitó una persona tan alegre y desenfadada.

No faltaron las bromas, porque nadie pensaba que un ser tan dispuesto podía padecer ni siquiera la hernia discal que lo afectaba. Tomó la decisión de operarse cuando ya no aguantaba más el dolor y la molestia, pero la realidad le jugó una mala pasada al no despertarse de la anestesia.

Adames, de 49 años de edad, era el encargado de la página de Internet y de las noticias internacionales de este diario. Había ingresado a esta empresa en 1988 como chofer de la edición de Nueva York, pero gracias a su dedicación escaló hasta la posición que ocupaba a la hora de su muerte.

Desempeñó su labor con eficiencia y estaba dotado de buen olfato periodístico para evaluar la calidad de las noticias. Pero también estaba siempre presto para subir cualquier información nacional o internacional a las páginas web de este diario. Se había graduado en 1994 en el Instituto Dominicano de Periodismo (IDP).

Su repentino deceso, ocurrido esta madrugada en la clínica Gómez Patiño, es un duro golpe del que a sus colegas y demás compañeros de labores les costará reponerse. Adames era una persona que se codeaba con todos con la cordialidad que lo caracterizaba. Ese espíritu será siempre echado de menos.

Estaba casado desde hace 23 años con María Ventura, con quien procreó a Amy María, de 16 años, y Alan, de 10. También le sobreviven sus padres Meregildo Adames y Aurelina Jáquez, así como hermanos y otros familiares.

Sus compañeros de labores no cesan de comentar una muerte tan súbita de un periodista que se caracterizaba por su espíritu alegre, que bromeaba con todo lo que podía tener una chispa de humor. Pero esa es la vida.

Paz a sus restos.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación