Recientemente estuve en el Lago Enriquillo, y pude palpar el estado de emergencia en que se encuentra su entorno. Desde 2004, la superficie del lago ha crecido en más de 49%, lo cual ha sido comprobado por un extraordinario equipo técnico, encabezado por el ingeniero Ricardo González, del Instituto Tecnológico de Santo Domingo.
Lo grave es que el lago Sumatra, del lado de Haití, está en igual condición. Transitar por la carretera internacional en Jimaní es comprobar esta realidad. El Sumatra está casi ya en territorio dominicano. Esto tiene impacto en la línea fronteriza.
Todo indica que ambos lagos están buscando su espacio original que tuvieron hacen millones de años cuando formaban parte de un brazo marino.
El impacto es devastador: Más de 16 comunidades han sido afectadas en las provincias Independencia y Baoruco. Más de 10, 000 familias afectadas en sus actividades comerciales y agrícolas. Más de mil hectáreas dañadas por las inundaciones.
El equipo de Intec, que tiene una alianza con el City College of New York y ha recibido apoyo del Ministerio de Medio Ambiente, ha emitido dos reportes que diagnostican la grave situación. Han descartado varias hipótesis sobre las causas de este peligroso crecimiento. Mañana domingo, a las 9 de la mañana, en el Canal 9, retransmitiremos en el programa Líderes el reportaje y la entrevista que hicimos.
Es preocupante la indiferencia oficial. ¿Qué está haciendo el gobierno para evitar más daños en la región del lago? ¿Cuál es el plan de contingencia? ¿Cuáles son las medidas para crear conciencia entre los habitantes de la zona sobre los riesgos potenciales? Estas son las preguntas que tienen que responder las autoridades.
El Lago Enriquillo es patrimonio nacional. Su crecimiento afecta a las zonas aledañas y al país. Es hora de buscar soluciones concretas, no en palabras, sino en hechos.

