Dantes Ortiz Núñez
Tras la llegada de los europeos a abiayala en 1492, más tarde llamada América, se produjo la conquista militar, es decir el sometimiento mediante el uso masivo de la violencia de los territorios, las poblaciones y los recursos, a la voluntad de los conquistadores, y después, la colonización.
La colonización consistió en organizar los territorios, la población y los recursos conquistados militarmente y crear con ellos modelos económico-sociales, político-jurídicos y culturales para beneficios de los conquistadores.
En la medida que los conquistadores se expandían geográficamente y se afianzaba la colonización fue surgiendo el sistema colonial, mismo que vinculaba un país dominante con los territorios conquistados para expoliarlos económicamente, sometiendo la población originaria a toda forma de trabajos forzosos y usufructuando sus recursos.
Ese sistema duró más de 350 años, hasta que los pueblos americanos lograron su independencia política formal y se constituyeron en entidades estatales aparentemente libres.
Las potencias coloniales (Inglaterra, Francia, Holanda, España y Portugal), acumularon tantos capitales en los primeros 200 años de colonialismo que sus burguesías pudieron tributar cada vez más a sus respectivos Estados y estos llevar a efectos grandes transformaciones a lo interno de sus países, ampliando la materialidad estatal como fueron las obras de infraestructuras viales: carreteras, puentes y puertos, los legalismos jurídicos, la disciplina social, etc. e invirtiendo en todos los aspectos para adaptarse a los requerimientos del desarrollo capitalista mercantil y propiciar el surgimiento de las distintas fases de la Revolución Industrial.
El mundo colonial estaba constituido por toda América, con sus enormes recursos que fueron explotados por las burguesías de Europa que se constituyeron en epicentro y rectoras del mundo hasta hoy.
El paso del capitalismo mercantil al industrial requirió de profundas transformaciones estructurales del viejo orden feudal hasta el moderno sistema capitalista.
Esta revolución consistió en significativos cambios mecánicos e ingenieriles aplicados a la producción, el transporte, el comercio y la cultura. Se Integraron los avances de la física, la química, la biología, la metalurgia y matemáticas, creando nuevas técnicas que dieron gran impulso a la creación de máquinas, instrumentos y nuevos conocimientos que a su vez multiplicaron la producción de bienes y del comercio, que se fue haciendo cada vez más global.
La historia y la cronología de los últimos 500 años de la humanidad han estado supeditadas a las luchas de las potencias coloniales para repartirse los recursos de la humanidad y por establecer cuál de ellas era la dominante en el sistema-mundo.
Los cambios generados por la Revolución Industrial impactaron toda la vida, no solo económica, se reflejaron en lo social, surgió la clase obrera y se dinamizó el paso de sociedades rurales a urbanas e integró a millones de mujeres y niños a la producción en condición de asalariados, la miseria alcanzó dimensiones catastróficas.
Cada cierto tiempo las potencias se enfrentaban militarmente y tras concluir los conflictos se reunían para acordar las paces, de donde siempre resultó un Nuevo Orden entre los países centrales, y, entre estos y los países periféricos o coloniales.
Lo anterior explica la supremacía de España y Portugal desde 1492 hasta la firma del Tratado de Westfalia en 1648. La lucha a muerte entre Francia e Inglaterra por capitalizar a su favor el desarrollo económico, técnico y militar de la primera etapa capitalista hasta la Gran Revolución de 1789.
Entre el inicio de la Revolución Francesa hasta la firma del Tratado de Viena en 1815 se registra un equilibrio de fuerzas, luego vendría un largo orden de cien años que concluiría con la primera Guerra Mundial..
Las potencias centrales vivieron procesos de permanentes cambios internos, pasaron de la libre concurrencia a la concentración de capitales hasta llegar a la etapa monopólica; más tarde se produjo la alianza entre los capitales bancarios e industriales dando lugar al capital financiero y con esto surgió el imperialismo entre 1870 y 1880, hecho que marcará todo el devenir histórico hasta nuestros días.
Hubo países que pasaron a ser industriales sin ser colonialistas (Japón, Rusia, Alemania, Italia y Estados Unidos) y complotaron para agenciarse zonas de influencias donde poder explotar territorios y vender productos de su manufactura. EEUU definió a Latinoamérica como suya.
El viejo método colonial de explotación directa fue reforzado con el surgimiento de nuevas formas de dominación indirectas que se expresan en la deuda externa, las dependencias tecnológica, alimenticia, educativa, militar y la alienación cultural. Al crearse los nuevos Estados Latinoamericanos nacieron como neo colonias.
Las nuevas potencias industriales clamaban por nuevos repartos coloniales. Lo que trajo nuevos conflictos ínter imperialistas.
Todas las crisis internacionales desde su surgimiento son expresiones de las luchas ínter burguesas por acceso a materias primas, invertir capitales en la periferia, controlar el comercio y dominar puntos de importancia geopolíticos lo que los lleva a choques inevitables como dijera Lenin, pues el imperialismo es una constante tendencia a la expansión y choques.
Las potencias coloniales que no acumularon suficientes capitales para propiciar los revolucionarios cambios industriales y sociales quedaron como potencias débiles (España y Portugal) más tarde perderían sus colonias e importancia mundial en esos reacomodos mundiales resultados de las guerras y las que los llevaron a efectos pasaron a ser países imperialistas (Inglaterra, Francia, Holanda, Bélgica, Japón, Rusia, Italia, Alemania y Estados Unidos) lo que les confería grandes ventajas para propiciar e imponer cambios diplomáticos, militares y políticos en el mundo.
El ciclo de la expansión capitalista tomó nuevo impulso con la constitución del imperialismo y el neocolonialismo y esos fenómenos serán referencia obligatorios para analizar y comprender el siglo XX.

