Es innegable que el ministro de Obras Públicas y Comunicaciones, ingeniero Víctor Díaz Rúa, ha realizado una aceptable labor, y hoy le exhortamos ponderar nuevos esfuerzos a favor de algunas vías de nuestro Sur histórico, bastión del patriotismo y la libertad.
Por los elevados del kilómetro 12 de la carretera Sánchez y la autopista 30 de Mayo, transitan sin piedad furgones, camiones areneros, cargas, trailers, guaguas, autobuses y vehículos pesados, debilitando las estructuras. Así ocurre en los elevados del país, con raras excepciones.
El puente Presidente Peinado, luego del peaje, necesita arreglos en sus aberturas lineales y zanjas, que destruyen vehículos y ocasionan choques traseros, y con muy poca inversión se soluciona eso.
Algo demasiado preocupante es que una gran mayoría de las carreteras del Sur no están señalizadas, situación de alta peligrosidad permanente. ¡Ay Dios mío! Los llamados policías acostados constituyen una desgracia, y construidos por moradores y ayuntamientos, son cruces de la muerte, y tampoco están señalizados ni pintados, y, desde hace dos años, el presidente Leonel Fernández Reyna dictó un interesante decreto sobre la colocación, limitación y destrucción de los mismos, con las excepciones autorizadas en hospitales, centros escolares, puestos policiales y militares, algunas edificaciones públicas. Pero tan loable medida ha sido ignorada. La comisión designada a estos fines, no sabemos donde está.
La carretera de Barahona, Enriquillo, Oviedo, hasta Pedernales, está en malas condiciones. Son conocidas las quejas de los moradores del municipio de Duvergé y Puerto Escondido, quienes demandan el arreglo de estas importantes vías, entre otras. Igual ocurre por las carreteras de Hato Dama y las calles de los principales barrios de San Cristóbal. El Pomier, La Toma y la carretera 6 de Noviembre, también necesitan señalizaciones, igual que la recta de Madre Vieja a San Cristóbal y desde Hatillo con tres policías acostados, sin señales y oscuros como tinieblas.
Prefiero no hablar de las rutas peatonales ocupadas por casuchas ilegales, negocios, invasiones de terrenos privados y del Estado. Y hay que lanzarse a la carretera, en riesgo de ser atropellados o convertirse en víctimas de un ataque criminal.
Con toda la cortesía, solicitamos al destacado ministro Díaz Rúa, siempre en el ámbito de su competencia, ponderar nuestra sana instancia, sueños no muy tardíos.
El Sur tiene que empezar a unirse, levantarse en orden y no ser llamado la cenicienta de la república. Lanzamos por décima vez la idea de una cruzada a ver si podemos alcanzar la primera reunión en Azua. Allí tenemos prestigiosos ciudadanos y ciudadanas, entre otros al humanista José Luis Ramírez. Lanzamos la idea aunque pocos o nadie se atreva a decir algo.
Mientras tanto, sigo cumpliendo mis deberes con ideas, proyectos e inquietudes.
En el peaje de la 6 de Noviembre a la salida hay terrenos que están siendo limpiados, cuidado si invadidos para construir casuchas que afean la entrada a Santo Domingo.
Los sureños también necesitan y pueden, unámonos adoptando la consigna: me honro en ser sureño.

