En cualquier foro mundial de salud se recibiría con alarma el dato de que en República Dominicana nueve de cada diez parturientas que dan a luz en las clínicas privadas lo hacen por vía de cesárea, un tipo de cirugía de complejidad hospitalaria que en vez de electiva se ha vuelto obligatoria.
Tampoco se entendería la razón expuesta por el presidente de la Asociación de Clínicas Privadas de que ese tipo de intervención se realiza para proteger al médico y al centro asistencial de posibles demandas judiciales por malas prácticas.
El doctor Rafael Mena aduce que en un procedimiento natural de parto, el galeno y la clínica podrían ser sometidos a la justicia en caso de que la madre alumbre un niño con malformación o cualquier otra anomalía.
Basado en ese criterio se prefiere practicar cesárea, que según declaró a El Caribe el director del Departamento de Salud de la Familia, doctor José Mordán, “es una cirugía mayor que supone una complejidad hospitalaria, atención altamente calificada, exposición a fármacos y drogas depresivas…”
¿Debe someterse a una parturienta a una cirugía mayor que implica dolor post operatorio y riesgo de infecciones, así como ausentismo laboral, para garantizar que un médico no sea objeto de persecución penal o civil?.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que la tasa de cesáreas no debe exceder el 15% de todos los partos registrados, pero en República Dominicana el porcentaje de alumbramiento a través de esa cirugía que implica dolor post operatorio y riesgo de infecciones, es de un 82% en las clínicas privadas.
Lo penoso de todo lo que aquí se relata es que el Ministerio de Salud recomienda que sean las enfermeras las que realicen labores de partos en hospitales y clínicas, para lo cual serían entrenadas en el área de obstetricia, lo que quiere decir que el médico estaría exonerado en este procedimiento, por razones jurídicas.
Alguien debe confesar que nueve de cada diez parturientas dan a luz a través de cesárea y no por vía natural, porque ese procedimiento resulta más rentable. Dar a luz por vía natural no representa ningún peligro para la salud de la madre, del niño ni del médico.

