El presidente del Senado inició una campaña mediática para convencer a la población de la necesidad de un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que sin dudas implica, mayores sacrificios para los pobres y nuevos impuestos para la clase media.
La estrategia es tal que Reinaldo Pared Pérez, de quien nadie duda es un político sabio, comenzó destacando el Plan Nacional de Alfabetización anunciado por el presidente Danilo Medina, así como el cumplimiento de la Ley que establece el 4% del PIB para la Educación preuniversitaria.
De manera solapada, el legislador oficialista condicionó el cumplimiento de esas promesas a un acuerdo con el FMI y a una reforma fiscal, con nuevos impuestos.
El país está en vilo esperando la propuesta del Gobierno sobre la cacareada reforma, a la que algunos les han agregado el apellido de integral, pero que en el fondo servirá para J más a los que menos tienen.
Estoy en el grupo que piensa que reduciendo a la mitad las exenciones y privilegios que por 120 mil millones de pesos otorga cada año el gobierno a las grandes empresas, estaría resuelto lo del 4%.
Los de la alfabetización bien podrían conseguirse reduciendo a la mitad los gastos de combustibles de los ministerios, sé de uno que este año presupuestó 800 millones para combustible, quizás porque se trataba de un año electoral.
Más que crear nuevos impuestos, República Dominicana lo que necesita es una redistribución del gasto, donde las inversiones se destinen a la producción de bienes y servicios, y a la tecnificación de la mano de obra.
Este es el momento para dejar de financiar el consumo, de promover políticas de desarrollo, de pensar más en la gente, de actuar con la verdad en las manos, de dejar en el pasado los palo asechaos a la población.
Solo así se puede tener credibilidad ante la sociedad.

