Opinión

Las  cosas  del  PRD

<P>Las  cosas  del  PRD</P>

Me imagino que todo lector preocupado por el destino de su país estará preguntándose: ¿Y si el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) hubiese ganado las elecciones?   Las cosas del PRD son las de nunca acabar. Parece que les encanta vivir de crisis en crisis.

   Están poniendo en tela de juicio el sistema de partidos. Juegan con la tranquilidad de la familia dominicana y atentan contra la gobernabilidad democrática.

   Aquí todo el mundo sabe que perdieron. Por eso ni presentaron supuestas pruebas del dichoso fraude, pero mucho menos impugnaron mesas electorales.

   Ahora, cuando están enfrentados al grupo de Miguel Vargas Maldonado, como para mantenerles el ánimo arriba a sus seguidores, absurdamente vociferan, entre otras disparatadas, que supuestamente el presidente Leonel Fernández se quiere quedar con el PRD, que llamarán a una supuesta lucha cívica, que recuperarán a la democracia secuestrada, que combatirán en las calles, que el Tribunal Superior Electoral es un comité de base de la organización morada, que el PLD está agrediendo la institucionalidad del PRD….

   Y en medio de toda esa vorágine, el cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez, clama que “Necesitamos un PRD  unido para la democracia.”

   Cada vez que los dirigentes del PRD se sienten con un poco de poder insisten en pretender incendiar al país. ¡Qué barbaridad.

   De ahí los discursos agresivos y temerarios, a todas luces desubicados para estos tiempos. En realidad, alguien de mentalidad sensata (que los hay dentro del PRD) debería hacerles entender a algunos líderes blancos que tanto la prudencia como la serenidad son las mejores armas que pueden engrandecer a un político en momentos difíciles.

   La bravuconería y la confrontación son armas que suelen empuñar los hombres débiles. El PRD que asuma su rol de partido opositor, pero sin chantaje. ¡Atrás el chantaje!

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación