Opinión

Las denuncias

Las denuncias

Desde hace algún tiempo observo que muchos dirigentes de oposición, obnubilados por sus aspiraciones, hablan y actúan como si en República Dominicana hubiera un auténtico régimen democrático, con sus poderes independientes, reglas igualitarias para todos los ciudadanos y plena libertad de expresión del pensamiento.

La centralización de todos los resortes del Estado, violentando normas jurídicas, cometiendo fraudes y usando los recursos del contribuyente, corrobora características propias de totalitarismo. Si no se ha llegado a la comisión de crímenes de adversarios políticos es sencillamente porque, por el momento, no hay necesidad ante una oposición dispersa y débil.

Pero el PLD tiene control absoluto del desenvolvimiento cotidiano de sus adversarios, mediante sofisticado espionaje, que, en violación a la ley, se expresa con intervenciones telefónicas (las que se extienden hasta a los propios hijos), hackeo de correos, ubicación satelital y supervisión personal. ¡Ay de aquel adversario que se le halle alguna conducta delictuosa!

El panorama político dominicano es digno de preocupación con el inicio del terror periodístico, al someter a la justicia a comunicadores que denuncian actos de corrupción pública. Llevar a la “justicia” –la justicia que preside Mariano Germán, un histórico cuadro del PLD– equivale a una condena inminente. Definitivamente está vedado hablar de los corruptos peledeístas y de la impunidad garantizada por el presidente Medina. El que denuncia peculado se expone a ser encarcelado, aunque aporte montones de pruebas que desmonten la imputación de “difamación”.

Ningún expediente acusatorio de dolo ni desfalco ha prosperado, pero si la “justicia” admite de inmediato demandas por supuesta difamación, suficiente motivo para que los casos de los comunicadores que pretenden procesar sean asumidos por los segmentos más sensatos de la sociedad dominicana.

 

Danilo Cruz Pichardo
d_cruzpi@hotmail.com

El Nacional

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