Los problemas internos del Partido Revolucionario Dominicano históricamente se han debatido de forma pública. La menor diferencia entre líderes de esa entidad política se dirime en los medios de comunicación social. No es una conducta correcta, pero el PRD es una especie de libro abierto.
El estilo amerita corrección, porque muchas veces se producen desbordamientos que afectan su imagen. Además, los líderes del PLD, que imponen una dictadura a su militancia, donde nadie puede hablar, presentan al PRD como una entidad desordenada, anárquica y caótica.
Es una forma del oficialismo descalificar al PRD como opción de poder. Y al estimular sus luchas internas, como lo hace en la actualidad, procura que ese circo se mantenga en la palestra pública, copando los titulares de los diarios, para que la gente olvide las causas del gigantesco déficit fiscal que dejó Leonel Fernández, la corrupción y la impunidad.
Es una de las razones por las que el gobierno y el PLD estimulan los problemas del PRD. Cada cual cree lo que le parece, pero los miembros de la Policía Nacional presentes en el juicio disciplinario celebrado en la casa nacional del partido blanco no estaban simplemente para prevenir una eventual alteración del orden público.
Quien alteró el orden público fue precisamente la Policía Nacional al lanzar bombas lacrimógenas a dirigentes del PRD. Peor aún: ¿Qué hacían oficiales policiales controlando entrada de perredeístas a su local? Eran miembros de la Policía que determinaban, con lista en manos, quién entraba y quién no entraba.
Una conducta similar, de la Policía Nacional, no había observado nunca, ni siquiera en los doce años de Balaguer. Se supone que Polanco Gómez dio la orden, pero se supone también que actuó por instrucciones precisas de Danilo Medina, quien a su vez respondió a una solicitud de Leonel Fernández.
Es cierto que el PRD es una organización con un viejo historial de luchas internas que ya cansan a la población. Pero estas últimas luchas no tienen nada de espontáneas, son, en gran medida, inducidas por Leonel y el gobierno. Es por lo que hablo de las dos cosas.

