Las primarias
Señor director
El sistema de primarias por el cual los principales partidos políticos podrán escoger a sus candidatos, reforzará la democracia. Mediante el voto electrónico los ciudadanos podrán escoger al candidato de su preferencia y en cuestión de horas se tendrá el ganador.
En estas primarias se juega al literato nacional entre lo nuevo y lo viejo. El pueblo, de acuerdo a las movilizaciones de las últimas semanas, ya está cansado de candidatos tradicionales, que tienen congelada su popularidad, y rehúsan dar paso a la sangre nueva.
República Dominicana se juega en estas primarias su futuro. No puede dar un paso en falso, seleccionando a viejos aspirantes, que luego de estar en la Presidencia lucen cansados, con un mensaje que no sintoniza con el mundo de hoy y sin un programa de gobierno claro.
Gonzalo Castillo tiene una gran hoja de servicios al país. Ha sido un empresario privado exitoso, y en el sector público, solo hay que dar una ojeada a los grandes logros de su paso como ministro de Obras Públicas.
El mensaje de Gonzalo es esperanzador de que continuará por una senda de progreso, sobre todo comprendiendo que el país necesita avanzar más en este siglo 21, donde domina la tecnología, el turismo es nuestra principal fuente de entrada de recursos económicos, y hay que reducir la brecha de las exclusiones sociales.
Un político joven, sin rastros de males e inseguridades, es necesario para mejorar los niveles de vida de la población nacional, y por consiguiente reducir la delincuencia, que tiene uno de sus principales problemas en la marginalidad y la pobreza.
En los últimos siete años el Presidente Danilo Medina ha realizado una grandiosa obra de gobierno, que no se puede perder por retaliaciones políticas y enemistades injustificadas. Gonzalo es la seguridad de que el progreso impregnado por Danilo va a tener continuidad y con el compromiso y el reto de darle a su gobierno un sello propio.
Las primarias del domingo son el primer paso, será un plebiscito de que Gonzalo va en una marcha indetenible hacia el Palacio. No es ser presidente para satisfacer egos, sino para cumplir con un compromiso de hacer del país una república más prospera, más democrática, más progresista, más institucional, donde haya más educación, mas salud y trabajo para todos.
El país necesita no un político de viejo cuño, sino de una sangre nueva, de ideas nuevas, que sintetice con una juventud que estudia desde las primarias y las universidades.
Atentamente,
Sudelka García

