Página Dos

Las prisiones

Las prisiones

La solución que ha encontrado una diputada al hacinamiento de los reclusos en la cárcel de El Seibo es la más recurrente para políticos y funcionarios administrativos: la demolición de la estructura para construir un moderno recinto.

Una penitenciaría que data de 1957, construida para albergar a 150 reclusos y que hoy cuenta con más de 700, es, según la legisladora Kenia Mejía de Bisonó, “una bomba de tiempo”. La congresista ponderó variables ambientales, demográficas y otras, pero ni por asomo las razones por las cuales el recinto está rebosado de prevenidos.

En modo alguno se puede negar que la de El Seibo, como muchas otras cárceles, precise de un remozamiento para mejorar las condiciones de los reclusos.

Pero puede dar por descontado que solo acelerando los procesos judiciales la penitenciaría no estaría tan superpoblada. Por demás con la construcción de más cárceles no se resuelven los problemas penitenciarios ni los sociales.

Mejía de Bisonó puede como legisladora patrocinar algún estudio para legislar sobre las causas que motivan que la cárcel de El Seibo sea, como dijo, “una bomba de tiempo”. Y haría una mayor contribución para enfrentar el problema.

El Nacional

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