El Presidente de la República, Dr. Leonel Fernández, tiene de frente el dilema de ocuparse por la construcción de obras gigantes y monumentales, o de revisar su programa de inversiones públicas, y decidir atender los reclamos justos y airados de las 32 provincias, que componen la división política-geográfica del territorio nacional.
La crisis financiera mundial y la crisis local, con toda su secuela, obligan al gobierno a repensar y reformular los planes y presupuestos que se hayan podido elaborar hasta la fecha. Los ingresos se han desplomado, y nada es igual que antes. Las circunstancias plantean un nuevo escenario, y nunca como ahora se hace indispensable, racionalizar y priorizar el uso de los pocos recursos que se dispone.
Los encuentros sostenidos por el Dr. Leonel Fernández, con los representativos de San Cristóbal, San Pedro de Macorís y el Seíbo, y la reunión con los síndicos Municipales, es la mejor señal, de que el ciudadano Presidente olfatea la situación de descuido y de frustración, que permea la vida de las distintas Provincias y Municipios del país.
Es increíble el estado de abandono a que han sido sometidas las demarcaciones provinciales, y de manera principal, las comunidades fronterizas, que al mejor decir, no son tomadas en cuenta en las decisiones gubernamentales, y apenas se les recuerda en los periodos electorales.
La discriminación no solamente proviene del gobierno central, sino que los Síndicos y los Ayuntamientos Municipales, son corresponsables de la situación, porque hacen con los ingresos que reciben lo que les viene en ganas, sin rendición de cuentas, sin transparencia, y con la ausencia total de los órganos de fiscalización.
No hay diferencias entre las demandas populares, contenidas en los pliegos de reivindicaciones, que acompañan los paros cívicos o las huelgas, como también suele llamárseles.

