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Lectura de una muerte

Lectura de una muerte

Fernando De León

Con la muerte súbita del merenguero  Johnny Ventura, la República Dominicana revela hasta donde llega la bonhomía de nuestro pueblo, aunque, en lo político, cómo capitalizamos hasta nuestras fatalidades y desgracias.

Tan trascendente como la muerte de su padre fue la manifestación de su hijo Jandy Ventura, quien en el Palacio de los Deportes perdonó públicamente al merenguero de calle Alá Jazá por desafortunadas expresiones externadas tras la muerte de la leyenda del merengue.

En su dolor, a nuestro juicio, Jandy se creció cuando extendió un ramo de olivo al desbocado e inoportuno Jazá al invitarlo a que se reunieran, y que él ni la familia Ventura le guarda rencor; pero más que eso, lo valoró como merenguero de un estilo diferente al del gran Johnny Ventura.

Pero si hay algo a destacar en la nobleza de este joven, fue el admitir que los humanos cometemos errores, refiriéndose a quien se criticó duramente por faltarle al respeto a Johnny Ventura.

 Aparte de este aleccionador y conmovedor episodio podremos decir que hubo otro, revestido de oportunismo. Hasta cierto punto nos asqueó el que un directivo de  Fuerza del Pueblo (LFP), capitalizara el dolor que provoca el deceso del merenguero al hacer una exposición en la que, prácticamente, sólo habló del Johnny Ventura militante de esa organización política.

 Podríamos afirmar que hasta la muerte de nuestros grandes hombres es aprovechada por los políticos.  Es muy posible, aunque lo consideremos lamentable, que el expresidente Leonel Fernández hoy goce de más simpatía.

Por: Fernando De León ([email protected])

El Nacional

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