Antes de que el término deviniera en sinónimo de capacidad de iniciativa para impulsar negocios, ya el empresario Fernando Viyella se había convertido en un emprendedor. Por el futuro que veía en la producción agrícola motivó a hacendados, ganaderos, agrónomos y otros inversionistas para instalar, en 1967, Fertilizantes Santo Domingo (Fersán).
Fernando, cuya muerte ocurrida el viernes ha causado un hondo pesar, se ocupó de las transformaciones en la industria que demandaban los nuevos tiempos. Demostró con el ejemplo que se podía confiar en la nación y en el futuro. Era el padre de Elena Viyella de Paliza, así como de Fernando, Luis, María y Domingo, procreados con su hoy viuda Gracita.
Por su trayectoria en el sector empresarial y sus aportes al desarrollo de la agropecuaria recibió varios reconocimientos. Con su muerte los familiares han perdido a un ser querido y la nación a un empresario que dejó sus huellas en el aparato productivo.

