Opinión

Leonel, Constitución y leyes

Leonel, Constitución y leyes

Al gobierno hay que enrostrarle con fuerza que viola, cuando le interesa, su Constitución y sus leyes. Pero no debemos caer en la trampa de defender esta Constitución y estas leyes conservadoras y neoliberales sustentadoras de estas instituciones y este “modelo” de dominación integral.

Hay grupos oligárquicos, que junto a la USAID (instrumento de la política imperial), están interesados en limitar las protestas al reclamo del cumplimiento de las leyes y de la Constitución vigentes.

Pero más allá de ese aspecto, debemos tener presente que aquí existe una dictadura institucionalizada bajo control del PLD y el PRD, ahora con un enorme predominio del leonelismo peledeísta.

La cuestión de fondo es, por tanto, el carácter de las instituciones y de sus bases legales, su vulnerabilidad frente a la gran corrupción y al gran capital, las esencias antipopulares y antinacionales del bloque dominante-gobernante, la gansterización de los poderes temporales y permanentes, que incluye a los magnates capitalistas y las corporaciones extranjeras dentro de la impronta del modelo neoliberal.

No hay evidencias de que las organizaciones corporativas del gran empresariado (Conep, Anje, Zonas Francas, Confederación Patronal,  Asociación de Bancos, Asonahores…) ni sus “fundaciones” de la “sociedad civil”, propugnen por el cambio de   modelo,  más bien es por su readecuación y depuración de escorias estatistas.

Abordan el tema centrándose en corrupción-clientelismo, política de gastos e inversión y  voracidad fiscal del gobierno; pero no en las esencias del modelo: privatización, TLC, salarios precarios, comercialización de la política, licencia al capital extranjero para saquear, libre mercado, financierización, desmonte de las políticas sociales, competitividad sin límites; tutela militar y judicial de Estados Unidos, criminalización de las luchas y clientelización de la ciudadanía,

En materia de corrupción no enfrentan la narcopolítica, la narcoempresa y el narcoestado; menos aun su responsabilidad en eso.

Por eso, las fuerzas del campo popular,  ya sea con sombrillas y pitos amarillos, con piedras contra balas, con caminatas descalzo, con movilizaciones ingeniosas, con paros, rebeldía y desobediencia civil, deben sobre todo cuidar el contenido de las iniciativas y de las propuestas; proponiéndose la derrota de la dictadura institucionalizada, la partidocracia corrompida, el modelo neoliberal y la institucionalidad decadente que usan para excluir y empobrecer a la mayoría de la sociedad.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación