Muchos son los amigos que me han pedido opinar sobre las venideras elecciones presidenciales del país, en mayo del 2020.
De esos, unos me tiran rayos y centellas, pero –al final- entran en juicio y concluyen dándome la razón al explicar el porqué esas ideas.
En diferentes ocasiones, he dicho y sostenido que a la oposición dominicana le conviene que el actual presidente Danilo Medina sea el candidato del Partido de la Liberación Dominicana, PLD. y no el doctor Leonel Fernández.
Entiendo que Danilo es más vulnerable para ser derrotado en las urnas porque –nadie se llame a engaño- hay toda una fuerte resistencia a la reelección y que alcanza más del 72 por ciento de la población votante.
El caso es que –si es Medina- esa cifra se manifestará en su contra, tal como le pasó a Joaquín Balaguer, en mayo del 1978, y quien fue derrotado humillantemente, a pesar de tener todos los recursos del Estado en sus manos.
Veo que –a lo interno del PLD- el ex presidente Fernández no tiene rivales de consideración y quienes lo confrontan no llevan una felina a ejercer una función fisiológica liquida.
Así las cosas, ya veo a Leonel como el inquilino de la casa ubicada en la calle Moisés García con Doctor Báez para el período 2020-2024.
Mientras el actual primer ejecutivo de la nación unifica a todos los sectores anti continuistas del país, Leonel los divide a su favor.
Estimo que a Luis Abinader, candidato del Partido Revolucionario Moderno, PRM, se le hará difícil vencer a Leonel.
Digo esto de manera sincera por las cosas que estoy viendo en mis visitas “sorpresa” a los barrios de la capital, campos situados en el Cibao y las regiones Sur y Este.
A Danilo, ganas no le faltan para lanzarse al ruedo por la reelección, pero también sabe que –una acción como ésa- dividiría en dos a los morados y se colaría Abínader.

