La estrategia de perpetuación de Leonel Fernández tiene varias vertientes: una hacia el PRD, otra hacia el PLD, otra hacia la sociedad
Avanzó en el PRD: primero infló a Miguel Vargas, luego lo desinfló (cuando vio que Hipólito subía y le convenía como competidor y para meter en crisis al partido).
Ahora alimentará por abajo la resistencia de Miguel. ¡Ganó Papá! Y de inmediato relanzó a Mamá para el volver a presentarse como El Destino de la patria, pidiendo que lo dejen reflexionar acerca de la repostulación propuesta.
Los millones de firmas ya están, aunque procedan de su matrícula clientelista (empleados públicos, tarjeta solidaridad y de otras por el estilo).
El Comité Central se pospuso. La Convención también. Todo en procura de ganar tiempo para intentar crear la brecha por donde colarse y cerrarle el paso al tranquilo de Danilo; o, en su defecto, para amarrar el Ejecutivo con un titular totalmente subordinado.
El aspirante a monarca sigue bailando el son de la reelección, para mantener a los suyos en el redil, y buscar alzarse con ñoñita. Sus principales obstáculos son:
1) La cuestión constitucional, para lo que serían útiles las firmas, el simulacro de referéndum, la compra de los legisladores que le faltan y la resolución de su Tribunal Constitucional. El tiempo se le agota, por lo que habrán de desplegarse pronto las nuevas determinaciones presidenciales al respecto.
2) La resistencia en la sociedad, en la que se mezcla la creciente impopularidad del gobierno, los efectos de una crisis maltratada y el rechazo histórico a la reelección.
Este último es el obstáculo mayor, aunque los reeleccionistas piensen que se trata de una competencia clientelar con un PRD altamente vulnerable, contando además con evidente ventaja de recursos frente a sus competidores; lo que no es matemático y podría írsele de las manos vía castigo popular.
De todas maneras, sigue el costoso globo de ensayo en busca de esa brecha.
Y como se trata de una competencia de lo peor contra lo peor, lo conveniente para quienes aspiramos a construir fuerzas alternativas y transformadoras, es contribuir a crear -a través de la movilización popular y la desobediencia civil- una nueva coyuntura política que desestabilice esta dictadura institucionalizada, sin abrirle cancha al PRD. ¡En fin, democracia de calle!.

