Opinión

Leonel y el Estado

Leonel y el Estado

Quizás por falta de críticas el presidente Leonel Fernández ha optado por criticarse a sí mismo.   Al criticar la administración pública, a la que dijo le falta organización y disciplina para que funcione adecuadamente, Fernández lucía más como un candidato en campaña que como  jefe del Ejecutivo. 

¿A quien  corresponde crear ese sistema uniforme, homogéneo y disciplinado para que el país dé el salto que requiere en términos de administración estatal? Si de lo que se trataba era de impresionar al escenario lo más probable es que lo haya logrado. Pero el gobernante que formuló las inauditas críticas es el mismo que al asumir el poder en agosto de 2004 proclamó que serían suprimidos los cargos públicos en exceso, incluyendo los de subsecretarios de Estado no contemplados en la ley orgánica de la Secretaría correspondiente. El mismo  que reconoció que muchos puestos se habían creado mediante la tradicional práctica corrosiva del clientelismo o bien producto de las duplicidades de funciones dentro del aparato burocrático. ¿Y qué ha ocurrido? Las estadísticas oficiales dan cuenta de un incremento de los secretarios de Estado sin cartera,  los subsecretarios de Estado con o sin cartera,  los embajadores adscritos  y  los cónsules, en fin de un incremento sustancial de la nómina y el gasto corriente. De acuerdo con el ex gobernador del Banco Central  Carlos Despradel, la administración pública tiene una nómina de 593 mil empleados, incluyendo unos 95 mil pensionados. Pero entre esos servidores los había, que sin más méritos que el político, cobraban o cobran en diferentes entidades. Y en 2004 no llegaba a los 300 mil. En conclusión,  olvida que, como j efe de la administración pública, es a quien le compete resolver lo que ha criticado. Pero también que para modernizar el Estado se había comprometido a combatir las mismas lacras. ¿Qué ha pasado?

El Nacional

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