Opinión

Lesbianas y sus derechos

Lesbianas  y sus derechos

La sociedad científica internacional reconoce que toda persona tiene una orientación sexual y una identidad de género, que no siempre coinciden con las de la mayoría, y los instrumentos internacionales y nacionales condenan la discriminación a estas personas; pero en nuestro país se mantiene la segregación de las personas homosexuales, ampliamente demostrado con expresiones y comentarios suscitados por la presencia en el país del nuevo embajador estadounidense y su esposo.

El maltrato y asesinato a personas de la comunidad LGTB, mantiene cifras a registrarse como resultado de la homofobia nacional, en un país donde existe un buen número de personas amparadas por la sociedad doble moral y por un discurso heterosexual y homofóbico, que viven una vida simulada.

Teresa y Juan, nombres ficticios para un caso real, estuvieron casados casi 10 años, tuvieron dos hijos y se divorciaron por mutuo acuerdo. Juan marchó fuera del país y Teresa, al cabo de un par de años, reinició una vida sentimental de pareja lésbica, con la que actualmente vive junto a sus hijos.

No tuvieron problemas al divorciarse y Juan acordó bien la guarda de los niños para Teresa, porque él no está aquí y porque admitió que ella es una buena madre. Sin embargo, la decisión de Teresa de una nueva vida reconociendo su sexualidad, desesquematizó a Juan, quien inició un proceso legal para quitarle la guarda de sus hijos, alegando abuso “por estar expuestos a una relación inmoral”.

Evidentemente, en otro país, aún sea de la región, esto sería descalificado como caso; pero para el nuestro, donde preferimos seguir reconociendo parejas “de apariencia”, aún es escandaloso. Sin embargo, ya tenemos que abordar estas situaciones con un enfoque de derechos humanos, porque cada persona tiene derecho a expresar su sexualidad como la sienta y nadie puede discriminarla por eso.

Como establece la medicina, la homosexualidad no se elige, no se contagia, no es modificable, no es una enfermedad y tampoco, en sí misma, está asociada con desórdenes mentales ni con problemas emocionales ni sociales. En 1973, la Asociación Americana de Psicología, APA, dejó de considerar la homosexualidad como una enfermedad y la Organización Mundial de la Salud, OMS, desde mayo de 1990, la retiró de la lista de enfermedades.

El Tribunal de NNA que conozca la demanda por guarda de sus niños, interpuesta por Juan a Teresa, habrá de desprejuiciarse y pensar que una madre no cambia sus principios maternos por ser lesbiana porque, al fin, la sexualidad es un componente importante en la vida de las personas, que se manifiesta en la intimidad.

La maternidad, es también un derecho de las lesbianas.

Susi Pola
susipola@gmail.com

El Nacional

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