La llamada Ley Seca llega a su fin en Estados Unidos cuando la sociedad norteamericana se da cuenta de que fue peor el remedio que la enfermedad. Entre 1919 y 1933 la prohibición, establecida mediante la Enmienda Constitucional XVIII, abarcaba la producción y mercadeo de alcohol en todas sus formas. La Enmienda XXI le puso fin.
La Ley Seca no prohibía el consumo de alcohol, pero lo hacía difícil. Y aunque la producción comercial de vino estaba prohibida, no incluía el jugo de uva. Vendido en forma de ladrillos posibilitaba el consumo casero de vino.
Trajo consigo el auge del crimen organizado, a lo cual contribuyó la importación de bebidas, sobre todo desde México. Al Capone, figura señera de los clanes mafiosos, inspiró a otros, convertidos en antihéroes, dorados por los cineastas.
Los Intocables, de Eliot Ness, forma parte de esta cultura, con infinitas réplicas que llenaron los bolsillos de los productores de cine. Muchos de los delitos más serios de la década de 1920, incluyendo robos y asesinatos, fueron resultado directo del negocio clandestino de alcohol durante la Ley Seca.
La opinión pública cambió para abolir la Ley Seca. El consumo continuaba. En vez de resolver problemas como la delincuencia, llevó el crimen organizado a los niveles más altos, arrastrando incluso a estadistas y a conocidos hombres de negocio.
Al promulgarse la Enmienda XVIII, apenas había 4,000 reclusos en las prisiones federales norteamericanas. Tres años después, había 26,859. Los gastos eran cuantiosos, insostenibles para una economía en crisis.
Los demócratas tomaron la iniciativa en 1932 de anular la Ley Seca con el respaldo de la tres cuartas partes de la población y un creciente movimiento de opinión.
El dinero negro, algo así como lavado de activo o dólares blanqueados, había corrompido la moral.
Una suerte de Ley Seca de medio término se ha venido aplicando desde los años 90 en media docena de países latinoamericanos, incluyendo República Dominicana. Podemos citar también a Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Perú, Uruguay y Venezuela. La prohibición consiste en limitar el consumo de bebidas alcohólicas en horarios y zonas establecidas por disposiciones emanadas de autoridades nacionales, estatales y municipales, indistintamente.
