Un huevo fecundado no es una gallina aunque los dos sean seres vivos. Semanas atrás, los legisladores hicieron justicia, aprobando una resolución que permite la interrupción voluntaria del embarazo en casos especiales. La muerte de Esperancita, y el alto riesgo de muerte de una niña de 14 años embarazada de trillizos, deberían ser motivos apremiantes para que los Senadores se aboquen a conocer y aprobar definitivamente estos cambios.
Solo 5 países en el mundo, es decir menos de un 0.5%, tienen leyes tan improcedentes que no permiten la interrupción del embarazo bajo ninguna condición jurídica. Amplios sectores de la sociedad incluyendo los profesionales de la salud, han pedido públicamente liberalizar el aborto por lo menos cuando exista uno de los siguientes condiciones: Cuando la mujer corra riesgo de muerte, cuando existan malformación del feto, y cuando es producto de una violación y/ o incesto.
Las modificaciones hechas a la Constitución en el 2010, no han tenido los resultados esperados ya que todavía el número de muertes maternas relacionadas con el aborto sigue siendo alto. Estas muertes ocurren sobre todo en mujeres jóvenes y pobres, que no tienen otra opción que exponerse y recurrir a métodos insalubres para hacerse abortos clandestinos.
Las mujeres abortistas las hay y las han habido en todos los tiempos, y si las autoridades decidieran aplicar rigurosamente la ley, nos exponemos a que nuestras cárceles terminen abarrotadas de mujeres, pues son miles los abortos clandestinos que se realizan cada año y de acuerdo a las estadísticas del Ministerio de Salud son alrededor de 50 el número de muertes anuales relacionadas al aborto.
