Opinión

Libre elección de candidatos

Libre elección de candidatos

Papá, ¿con cuál tipo de primarias te identificas?, le preguntó la estudiante de derecho a su padre abogado en cuya oficina trabaja como paralegal. Depende a lo que te refieras, respondió el progenitor. Si se trata, dijo, de la modalidad que prefiero para la elección de candidaturas en representación de las organizaciones políticas, diría que cerradas, es decir, aquellas en las cuales solo los integrantes de esas entidades puedan sufragar. De tratarse de lo que considero que debe consignar una ley de partidos políticos sobre ese tema, reaccionaría diciendo que dejar a la libre elección de cada uno la forma para llevar a cabo sus procesos de selección de candidatos.

Lo anterior significa que no me inclino como sistema obligatorio insertado en una ley de partidos por la imposición de ninguna de las modalidades, por entender que eso representaría una vulneración al derecho a la libertad de asociación, lo que no quedaría justificado ni siquiera por las nuevas directrices emanadas del Tribunal Constitucional respecto a la naturaleza de los partidos, las cuales no pueden extenderse al extremo de catalogar los mismos como entidades intrínsecamente públicas y, por eso, pasibles de ser reguladas incluso en las formas de llevar a cabo su vida organizacional.

En esencia, continúan siendo órganos privados y como tales, libres de decidir sus mecanismos de elección.

Desde el inicio de las discusiones sobre el proyecto de ley de partidos y, de manera particular, sobre el tipo de primarias a ser establecido, afirmé que las posiciones asumidas por los principales líderes políticos más que a criterios conceptuales obedecían a situaciones coyunturales vinculadas con sus posicionamientos y conveniencias actuales derivadas de la relación de fuerzas a lo interno de sus organizaciones.
Si bien es cierto que la imposición de un tipo específico de primarias para todos los partidos es, desde mi punto de vista, inconstitucional, es falso que viole la Constitución dejar a la libre elección de esos partidos los modos de elegir candidatos bajo la premisa de que podrían seleccionar las primarias abiertas.

Si ese es el sistema libérrimamente determinado por la membresía de la organización, nada impide que sea utilizado.
Solo por razones circunstanciales Leonel Fernández se opone a que los organismos internos de los partidos decidan la forma de llevar a cabo sus procesos. Si él, que no contribuyó a la fortaleza democrática de su partido, hoy es víctima de eso, estaría cosechando su propia siembra.

El Nacional

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