Abinader, causales y oposición interna
El aspirante presidencial nos encomendó la preparación de un plan de marketing electoral, con la advertencia de que no haría promesas que no estuviera seguro de que iba a cumplirlas. Le adelantamos que sin propuestas atractivas no ganaría, y que las ejecutorias dependerían de los acopios financieros, la coyuntura internacional y el rejuego en las delineaciones fácticas.
Planteamos un dilema axiológico, en dos escenarios: la campaña (deseo/abundancia), con ofertas temáticas del querer o metas/objetivos), y el ejercicio estatal (realismo racional) en los entresijos de necesidades sempiternas. Y le anotamos que gobernantes norteamericanos las han cumplido en más de 60%, y en países latinoamericanos en menos de 25%.
El presidente Abinader respalda las tres causales, pero está atrapado entre dos aguas turbulentas, y evidencia que no quiere actuar con antiojeras. Aún así, colaboradores le hacen oposición en el carril de una agenda internacional sobre el desorden del aborto, no prioritario en relación con otros, como el virus, el explosivo trasvase haitiano, la criminalidad y la atracción de divisas.
Y, en la búsqueda de no echar por la borda sus palabras, ha propuesto un referendo que indique aprobación o rechazo. Se propone fungir en la mediación Estado-ciudadanía o feminismo, y Estado-Iglesia, la institución ésta última de mayor credibilidad, con una poderosa influencia socio/cultural en la comunidad y en el Congreso.
La lógica parece conducir por cuatro senderos: discutir una ley de referendo tardaría, conllevaría a una inversión millonaria, ganará el que cuente con más y mejor publicidad, y si los legisladores aprobaran el código con las tres causales, será impugnado por el Tribunal Constitucional.
Insistir en la despenalización del aborto se deriva en una pérdida de energía, tiempo y recursos financieros. Sancionarlo sin las causales apunta como más urgente, y más viable. Después de dos décadas entrampado, procede un Proyecto de ley general especial.
El código modificado contiene artículos sobre feminicidio, sicariato, genocidio, desaparición forzada, daños con sustancias químicas, actos crueles, bigamia, violencia de género, incesto, adulteración de alimentos, bebidas y medicinas; envenenamiento, secuestro, corrupción, uso excesivo de la fuerza policíaco/militar, intimidación o bullying; abandono de adultos y menores, experimentos biomédicos, violación de propiedades, etc.
En las sociedades plurales no pueden imponerse minoritarios por su impacto mediático, como las feministas dinámicas, que representarían más del 5% de la población; los homosexuales/lesbianas, que alcanzarían el 1%, y médicos que persiguen engordar sus bolsillos.
Si por un milagro absurdo quien escribe sustituyera a Abinader, el día que llegue al despacho presidencial el Código sancionado por el Congreso, lo promulgaría sin dilación, aunque como un monstruo se agite el abrigo del viento, en el escritorio se siente un gato prieto y se escuchen los ladridos de perros del vecindario lejano.
Por: Oscar López Reyes
oscarlopezperiodista@gmail.com

