El historiador y analista político Miguel Guerrero expone en un ensayo sobre la actuación del expresidente Leonel Fernández durante sus gobiernos, de quien dice ha sido un político incoherente, concentrador de los poderes públicos para su conveniencia, que ha orientado en su beneficio las transformaciones constitucionales e impulsado el culto a la personalidad en un giro caudillista que perjudica la sucesión generacional en su partido.
Miguel Guerrero, en su más reciente libro, El Rugido del León, Los Excesos del Poder, examina la actuación de Fernández bajo una perspectiva sumamente crítica, al resaltar que en un instante histórico propugna por la institucionalidad y la descentralización del poder, y cuando le toca actuar como mandatario, hace exactamente lo contrario.
Leonel Fernández no es precisamente lo que pudiera llamarse un político coherente, a despecho de la imagen que ha creado. Mientras no tuvo control del Congreso fue un abanderado de la Constituyente como figura ideal para todo cambio de texto constitucional. Tan pronto su partido se hizo de ese control, su punto de vista tuvo un giro completo, renegando de sus posiciones originales, afirma Guerrero.
Indica que el expresidente predicó una descentralización para negarla de plano, con lo que la ley asigna a los gobiernos municipales.
Con un hábil manejo de la retórica, justificó su reelección en base a la experiencia de Estados Unidos y otros países, con instituciones democráticas, inexistentes en el nuestro, asevera el periodista e historiador.
Sostuvo que la reelección de Fernández cortó las alas a otros dirigentes peledeístas con vocación y capacidad para dirigir el país y terminó hundiendo la nación en el fango del culto a la personalidad.
Lo económico
Indica que la ilusión de bienestar que prevaleció durante los ocho años de los mandatos de Fernández, se diluyó tan pronto entregó el poder a su sucesor Danilo Medina, indicando que la estabilidad microeconómica resultó una ficción, las finanzas en quiebra, arrastrando un déficit fiscal de 100 mil millones.
El libro de Miguel Guerrero, que ha comenzado a levantar interés entre los lectores que se preguntan si existe alguna animosidad personal entre el comunicador y el político.
En declaraciones para El Nacional, Guerrero rechaza que se trate de diferencias personales, al sostener que no existen y que como persona, Fernández merece su respeto.
Lo que hacemos es ejercer la crítica política desde el punto de vista profesional, dijo Guerrero.

