Opinión

Libros y lecturas

Libros y lecturas

La Feria: experiencias
Ha concluido la 22 Feria Internacional del Libro en la Ciudad Colonial Santo Domingo 2019, es mucho lo que queda por evaluar, tanto en los aspectos positivos como negativos.
Fijar una postura absoluta y unilateral y proclamar que fue un éxito o un fracaso total, es tan absurdo como inútil en función de mejorar lo deficiente y ampliar lo que fueron sus aspectos buenos y malos.
Lo positivo:

• La oferta unida de libros, cultura y turismo: 12 museos, – la Plaza de la Cultura tiene 4 museos-;11 centros culturales o institucionales (todos con auditorios o espacios adecuados para el desarrollo de eventos), 7 primacías monumentales coloniales.

• La tradición cultural desarrollada por los centros culturales que se pusieron a disposición del gran evento, circunstancia que no está disponible en Plaza de la Cultura: Centro Cultural de España, Casa de Teatro, Casa de Francia, Casa de Italia, Centro Cultural de las Comunicaciones, Centro Cultural Banreservas (que se graduó como espacio de recurrencia masiva de juventud al contar con la sala oficial del escritor invitado Virgilio Díaz Grullón, la instalación allí de la Cinemateca Nacional y los talleres diarios que ofrecían allí el Banco de Reservas sobre ahorro infantil y los de Origami, auspiciados por cinco cooperativas).
•La impresionante participación de Puerto Rico, que se dejó sentir en su literatura, sus artes visuales, su música popular. Uno de los países invitados que de mejor manera ha aprovechado su rol de país invitado.
• La calidad y trascendencia de los invitados internacionales: encabezados por Adolfo Castañón, William Ospina,Frey Beto e Ignacio Ramonet, para solo citar cuatro de 32 convocados.

• El papel de la Isla Negra Editores, la más integralmente caribeña de todas las editoriales boricuas, fundada por un dominicano Carlos Gómez Pérez, nacido en El Seibo y renacido en Puerto Rico.
• La disponibilidad de una oferta propia de la Ciudad Colonial de entretenimiento, hospedaje y gastronomía (inexistente – salvo por Maniquí- en la Plaza de la Cultura.

• La belleza del diseño de la que vimos como mejor caseta, la de editorial Cosme Pena y su positiva línea de publicaciones, responsable además de la revista humorística Fuaquiti.

• El papel de la más importante librería, Cuesta, que se bañó de pueblo con un modulo muy al alcance de la gente en la calle Las Damas con una amplia oferta y buenos precios.

• La puesta en circulación sin incidentes del libro de Ángel Puello, La República Dominicana que Dios quiere financiado y prologado por Ramfis Trujillo.
Lo negativo:

•Las fallas logísticas por muchas casetas no terminadas y falta de energía eléctrica que se verificaron sobre todo en los primeros días, lo que no debió ser porque se conocían las fechas y los plazos. No debió haberse producido eso porque era controlable y había tiempo de instalar y corregir cualquier problema antes de inaugurar.

• La falta de público masivo en los primeros días de la Feria. La asistencia se incremento sobre todo al final del evento.

El Nacional

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