Lixiviados, define Wikipedia, resultante del proceso de percolación de un fluido mediante un sólido, arrastrando gran cantidad de compuestos presentes en el sólido que atraviesa.
La más reciente definición de lixiviados en su acepción e interpretación política la expresa el putrefacto Partido de la Liberación Dominicana (PLD), una criatura surgida en 1973 producto del profundo resentimiento que signó la psiquis y conducta del escritor y expresidente Juan Bosch, como fueron no impedir la guerra de abril y no aceptar la rivalidad por la primacía del entonces PRD con José Francisco Peña Gómez.
Bosch, pese a su recio talante testarudo catalán, siempre y hasta el final, la sociedad dominicana y la historia lo reconocerán como un ser humano de irreprochable honestidad, reacio a los bienes materiales y la concupiscencia, excelsas gemas espirituales demostradas también por Joaquín Balaguer y José Francisco Peña Gómez.
El luengo discipulado de los tres grandes líderes post-Trujillo irrespetaron los iluminados preceptos de esos tres gurúes de la política vernácula, pero quienes desbordaron los parámetros conductuales, por mucho, resultó el discipulado de Bosch.
Desde que escalaron el poder en 1996, producto de una cuestionable mancorna Bosch-Balaguer, para impedir a Peña Gómez el poder, el discipulado de Bosch, en el entorno de la cúpula copetuda empotrada en engreído Sanedrín del Comité Político, iniciaron frenética carrera por acumular riquezas, deviniendo por primera ve en nuestra historia, en un núcleo de poder económico que hoy, rivaliza con el Conep.
Conforme a su cosmovisión, los jerarcas del sanedrín concibieron y planearon una plataforma de corrupción no solo para ellos enriquecerse con recursos del contribuyente, sino para reclutar por el estiércol del diablo del dinero y la corrupción, a todo quien se plegara a su proyecto de 40 años del PLD tutelar el destino nacional, donde la compra de conciencia envileció a muchos, periodistas millonarios, inclusive.
Todo periodista millonario es un corrupto, favorecido por el poder político de turno.
Los más perjudiciales lixiviados que sofocan el medioambiente no son innumerables vertederos diseminados por todo el país, que el PLD en 20 años no dispusieron providencia transformar en riquezas, tampoco el PRM en 30 meses de poder.
Conforme demostraciones y apreciaciones generalizadas, los lixiviados más perjudiciales y tóxicos del país se identifican en el PLD, con sus secuelas de insólita corrupción, Medusa, Pulpo y ahora Calamar, donde figuras muy cercanas al expresidente Danilo Medina, o están presos, o libres bajo fianza, dos hermanos suyos inclusive.
Nunca el país había presenciado un lixiviado político tan grande y degradante como construyó el PLD tras su aciago dominio del poder en 20 años.
Entre los encartados en esa perversa y fétida trama de corrupción, faltan varios.
Especialmente los dos grandes protagonistas.
Por: Ubi Riva
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