Cuando en 1989 manejaba y dirigía la carrera de Sergio Vargas le planteaba entonces que tenía que reducir el tamaño de su banda. Ya se veían caminos distintos en la industria musical y en la economía mundial. Y ustedes saben que un manejador debe preveer, anticiparse a lo que pueda venir. También en el baseball un buen manager prepara, arma con un buen line up la estrategia para vencer al contrario.
Le aconsejábamos reducir una banda que excedía los 16 a 17 personas lo que sencillamente se hace hoy incosteable, a menos que trabaje por encima de los 25 mil dólares en el exterior o un jodedor sea su patrocinador. Vi en el programa Chévere Nights la actuación de El Cata, y recordé lo que había aconsejado a tantos artistas, a Sergio como a muchos más, con una nómina reducida de músicos con un frente que era solo él, lograba una actuación muy aceptable.
Teniendo una de las voces mas hermosas del país pudo haberlo hecho en su momento y hoy los beneficios se podrían multiplicar por 10. El equipo que lo acompañábamos entonces saben muy bien de lo que hablo, pero quizás, ya es tarde para ablandar habichuelas. En la salsa Rubén Blades lo demostró.
Cuando usted se la pone fácil a empresarios, productores de espectaculos y a todo los que tienen que ver con el negocio de la música en general, y además tiene un sobrado talento logra mayor y mejor resultado. Consejos de ayer que bien sirve para hoy. Los que logren viajar solos a lugares donde son contratados en donde lo espera una banda local que lo acompañe, una banda que haga la labor que necesita, esa es la que va. No hay de otra. Porque no previeron el futuro.
Llegaron las vacas flacas.

