Estas elecciones, como las anteriores organizadas por el gobierno del Partido de la Liberación Dominicana constituyen una vergüenza. Gracias al dinero del Presupuesto General de la Nación, Leonel Fernández garantizará el control de los tres Poderes del Estado.
Lo de hoy no es una elección popular, libre, soberana, democrática y por lo tanto participativa. Es una trampa. El pueblo no gana nada, continuará perdiendo sus espacios de libertad y de justicia.
Lo de hoy no es la culminación de un proceso democrático; es la conclusión de una procesión que conduce al cementerio para enterar los valores de la democracia.
Todas las instituciones del Estado sirvieron de soporte a los candidatos oficialistas. Todos vimos los electrodomésticos, las funditas moradas del Palacio Nacional, los materiales de construcción, etc., recorrer palmo a palmo todo el país. Y todos, o casi todos, estuvieron sordos, ciegos y mudos. En pocas palabras, todos, o casi todos, fuimos cómplices.
Lo de hoy es un acto más de cinismo del presidente Fernández, que abandona el país dejando el estercolero que produjo durante el proceso electoral. El dinero que sale del sudor y la sangre de todos los que pagamos impuestos, de los que creamos la riqueza nacional, Leonel lo gasta en comprar la voluntad popular.
Es por eso que insisto en que lo de hoy, no es una elección popular. Es un fraude. Una mentira. Un simulacro. El gobierno le niega al pueblo educación, salud, vivienda, empleo, agua potable, energía eléctrica y comida mientras malgasta el dinero del mismo pueblo. Usa el dinero del pueblo para comprar la basura que aparece en todos los partidos. Lo usa para corromper.
Lo de hoy es una caricatura. Legitimar con el voto comprado con el dinero del Estado, es una inmoralidad que todos, más temprano que tarde, pagaremos caro.
La dictadura en principio mediática de Leonel Fernández y el PLD se consolida a partir de las elecciones de hoy, a menos que ocurra un milagro. De lo contrario, que Dios nos agarre confesados, como dicen los cristianos.

