Opinión

Lo que esperamos

Lo que esperamos

   El año que está por concluir se vio matizado por fuertes sacudidas.

Las grandes naciones fueron estremecidas por una inimaginable crisis financiera que llevó al borde del caos a los gobiernos democráticos.  Las naciones en vía de desarrollo, prácticamente todo el año sufrieron de convulsiones sociales y políticas como resultado de la crisis global que todavía deambula por el mundo.

   Y, lógicamente, los países más empobrecidos han sido los más golpeados, padeciendo en carne propia esta desesperante y peligrosa vorágine, la cual parece no tener fin de acuerdo a lo que se percibe a escala mundial.

   Podríamos decir que nuestro país, gracias a Dios, ha logrado salir airoso. Que hemos sabido pelear en los últimos años para evitar quedar atrapado en un callejón sin salida.

   Es cierto que recibimos las impetuosas embestidas del monstruo portador de la crisis planetaria. Sin embargo, nuestro sistema democrático no fue lacerado de muerte. Sobrevivimos y estamos navegando, confiados en que el nuevo gobierno que encabeza Danilo Medina sabrá conducirnos hacia puerto seguro haciendo lo que nunca se ha hecho en la República Dominicana.

   Ahora bien, lo que espera toda persona sensata es que el 2013 no sea de tantos sobresaltos que lleguen a poner en peligro extremo la gobernabilidad, la paz social, el crecimiento y el desarrollo económico, la estabilidad financiera y la acentuación de los sorprendentes cambios climáticos.

   Realmente, este ha de ser un año para reflexionar y comprender que, ante los momentos difíciles por los que atraviesan las sociedades en el mundo, es obligación de sus actores primarios actuar con suma prudencia para no provocar una explosión de consecuencias impredecibles.

   Y en lo que atañe a nuestro país, pienso que no puede ser un año de puro protagonismo absurdo y temerario con la única intención de pretender hacerle daño al gobierno.

   Lo ideal para el 2013 sería que nuestros líderes políticos, empresariales y religiosos, alejados de todo fanatismo, presentaran a la nación propuestas viables, capaces de conducirnos hacia soluciones rápidas y alcanzables para el beneficio de la inmensa mayoría de la familia dominicana.

El Nacional

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