Por lo que venimos observando, hay una confusión en cuanto a lo que es corrupción. Parecería que nuestras autoridades sólo entienden la corrupción partiendo de lo que se sustrae del erario, desligándolo de lo que es indecente y antiético.
En otras palabras, se debería dejar sentado que la corrupción tiene un mayor espectro. Habría que preguntarse si con el nuevo gobierno, se ingeniarán nuevas artimañas de corruptelas, que debemos desentrañar o denunciar.
Por ejemplo, deberíamos repensar si el hecho de que se emplee a los miembros de una misma familia en el gabinete presidencial de Luis Abinader es o no, un acto lesivo, con respecto a sectores. Esto, aunque ello no implique que en una institución haya múltiples nóminas de empleados.
También habría que dejar claro, si el que se coloque a la mayoría de nuevos funcionarios con postgrado en Estados Unidos y prestigiosas academias del país, no afecta, entre otros, a políticos egresados de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).
La suerte de nepotismo es una política excluyente que, subsecuentemente, deviene en corrupción; sobre todo si no han ejercido proselitismo a favor del Partido Revolucionario Moderno (PRM).
Además, en cuanto a que se le ponga coto a la corrupción y se judicialice a los responsables de estos hechos, se debe aclarar si esos correctivos sólo se aplicarán al funcionariado y al presidente saliente, Danilo Medina, dejando ilesos a los del gobierno que le precedió, y a Leonel Fernández.
En fin, hay que observar si Luis Abinader, como los demás, observa una conducta isleña de amigos y circunvecinos. Sería desafortunado que no tenga una visión universalizada de lo que es corrupción, y la entienda a su manera.
Por: Fernando De León
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