Para sembrar 73 millones de árboles en 42 meses hay que tener una logística de punta y viveros al último grito de la tecnología agrícola. No creo que Medio Ambiente disponga de ninguna de las dos cosas.
Por eso me asombré cuando escuché el anuncio del ministro y decidí hacer, junto a mi hija Candinés, de 10 años, algunos ejercicios elementales de matemática. Por ejemplo, un programa de esa naturaleza requiere plantar 18 millones 250 mil árboles cada año.
Dado que la programación es hasta agosto del 2016, tendríamos que convenir en que esa cifra se eleva a 19 millones de plantas al año, porque la presente gestión gubernamental ya tiene seis meses y 10 días, por lo que hay que retomar el tiempo perdido.
Pero como esa cifra podría parecer muy alta, veremos que la meta mensual sería de 1 millón 759 mil árboles para los próximos 42 meses.
Esto, dividido por día, obligaría a los técnicos ambientales a diseñar una estrategia que les permita plantar 58 mil 633 árboles diarios, que en jornadas de ocho horas de trabajo equivale a la siembra de 7 mil 329 árboles cada 60 minutos, incluyendo sábado, domingo, Semana Santa, Navidad y demás feriados.
Para cumplir con esta meta, habría que desafiar las lluvias, los ciclones, enfermedades de los obreros y otros imprevistos.
No soy pesimista y quienes me conocen lo saben, pero creo que los ministerios deben tener más cuidado con la planificación, porque justificar los fracasos de los programas no cae bien en la sociedad.
Creo que fue una acción temeraria de los técnicos que pusieron al ministro Bautista Rojas a anunciar proyectos cuando las condiciones no están dadas para ejecutarlos.
Ya con el caso de Bahía de las Águilas lo pusieron a batear de foul, por lo que no había necesidad de incurrir en otra falta con un plan que a todas luces es más ficticio que real. Ojalá me equivoque, porque el país necesita ampliar su cobertura boscosa.

