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Algunos meses y años después arribaron al país para integrarse a las enseñanzas y prácticas de múltiples disciplinas estéticas: el austríaco Ernest Lothar, pintor, dibujante e ilustrador; los españoles Eugenio Fernández Granell, pintor, escritor y músico; Josep Gausachs, pintor; Antonio Prats Ventós, pintor y escultor; Manolo Pascual, dibujante, escritor y escultor; Ángel Botello Barros, dibujante y pintor; Francisco Vázquez Díaz (Compostela), escultor; Alfonso Vila (Juan Bautista Acher, Shum), dibujante y pintor; Francisco Rivero Gil, dibujante y muralista; Joan Junyer, pintor y escultor; José Alloza, dibujante y cartelista; Antonio Bernard (Toni), Víctor García (Ximpa) y Blas, caricaturistas; Mateo Fernández de Soto, escultor; Miguel Marinas, pintor; Luis Soto, escultor; Guillermo Dorado, broncista; Oliva Viforcos y Miguel Anglada, fotógrafos, Emilio Aparicio Martínez y su esposa, Antonia Blanco Montes, teatreros, entre otros.
En aquel exilio republicano desembarcó María Ugarte, organizadora de la investigación histórica del arte y responsable, en 1948, de sustentar la generación de productores miméticos designada con el nombre de ese año, publicando sus creaciones en el naciente diario El Caribe.
En esa fecha también arribaron el pintor-escultor húngaro Joseph Fulop y su esposa, la pintora alemana Mounia L. André, integrándose todos a una década que, verdaderamente, estructuró la mezcla formativa que marcó el desarrollo del arte en República Dominicana, beneficiando a un alumnado que absorbió y digirió los nuevos lenguajes estéticos y transformó los viejos conceptos que se arrastraban de un arte anquilosado. Parte de ese alumnado de los 40’s se integró al profesorado de la siguiente generación —la situada en los 50’s— inyectándola de los conocimientos interdisciplinarios necesarios para integrarse a las vanguardias.
Es preciso apuntar que la Entregeneración del 50 había nacido un poco después de instaurada la dictadura (1931-36) y, por lo tanto, sus componentes fueron influenciados por los movimientos estéticos de la Poesía Sorprendida y la Generación del 48, grupos éstos que vivieron y sintieron desde sus inicios el desarrollo y afianzamiento del poder despiadado de la dictadura y fueron testigos del primer repudio colectivo hacia Trujillo, como fue el movimiento libertario de la juventud socialista a mitad de los 40’s, y luego la expedición armada de Luperón y la resaca moral que siguió al desembarco.
Pero en los 50’s, el expediente Anselmo Paulino, la bancarrota ocasionada por el desafuero de la Feria de la Paz, los desembarcos guerrilleras por Maimón, Constanza y Estero Hondo y la guerrilla de Castro, en Cuba, marcaron a la generación que se levantó en esa década, la cual, como testigo, asistió a las caídas de las dictaduras de Stalin, Perón, Rojas Pinilla, Pérez Jiménez y Batista, las cuales condicionaron los gritos e irritaciones que edificaron sus euforias, sus solipsismos, su heurística, coadyuvando y fundamentando sus creaciones.
Pero, ¿por qué saco todo esto a colación? Sencillamente porque Marcio Veloz Maggiolo (1936) es el máximo representante de esta Entregeneración del 50, y a quien no debería llamársele un productor tardío respecto a la Generación del 48, o un adelantado respecto a la Generación del 60.

