Opinión

Los bachilleres de hoy

Los bachilleres de hoy

El domingo me tocó ser testigo de una frustrante ceremonia de graduación compartida, básica y bachilleres, porque mi responsabilidad paternal me obligó a estar allí en contra de mi voluntad. Penélope se graduaba de: “Ya sé leer”.

Después de escuchar discursos vacíos de profesores y estudiantes, llegué a la acertada conclusión de que, en materia de educación, estamos jodidos.

Anteriormente, los bachilleres se disputaban nombres de grandes epopeyas, y de personajes importantes de las ciencias y el arte para designar sus promociones. Ahora buscan nombres exóticos que ellos mismos no saben pronunciar. Pero, ¡venga con la globalización!

Lo peor es que, tratándose de jóvenes con edades entre 16 y 19 años, y de un colegio con un nivel de aceptación importante en la sociedad, ninguno de los que hablaron hicieron referencia a los problemas fundamentales de la sociedad.

Enviar jóvenes a las universidades sin conciencia social ha sido y seguirá siendo una pérdida de tiempo y recursos económicos para las familias y el Estado

Fue una lástima escuchar hablar a esos muchachos que ahora van a la universidad; con discursos ajenos al auge de la criminalidad, a los que no  parece  importarles, como tampoco  es parte de su agenda el 4% del PIB para la Educación.

Pero lo más grave, es que este no es un caso aislado, es la constante entre los jóvenes, parece que la inversión de valores esta ganado la pelea, y la indiferencia sigue siendo su principal aliado.

Creo que en los profesores y la familia está la principal responsabilidad de que en el futuro tengamos profesionales mediocres, sin sensibilidad ni conciencia social.

República Dominicana desciende cada año en las evaluaciones de su sistema educativo, público y privado.

Ahora mismo ninguna universidad dominicana está entre las primeras 250 de América, y eso debe alarmar a la comunidad educativa.

Temas como la violencia degenerativa, los feminicidios, el auge de la delincuencia, la ética, la moral, el 4% para Educación, la corrupción no deben pasar desapercibidos en las aulas escolares. De lo contrario, seguiremos siendo una selva moderna.

El Nacional

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