Opinión

Los buenos, los malos y los feos

Los buenos, los malos y los feos

Las variadas teorías de los pensadores sociales han producido diferentes maneras y visiones para clasificar a los países. Así, se denominan de derecha, izquierda, estatistas, individualistas, fallidos, totalitarios,  calientes, fríos, desarrollados, subdesarrollados y la lista continúa.  Parecería que una nueva clasificación se adapta mejor a las circunstancias presentes: Los buenos, los malos  y los feos. Los malos del mundo mundial  son  sin duda los Estados Unidos, los buenos son los europeos y los feos son los que aún viven en el totalitarismo sea divino o no.

Dentro de esa clasificación, ahora resulta que la Alemania de Merkel aplica política  de derecha, es decir del bando de los malos y los Estados Unidos de Obama aplica política  de izquierda, o sea, del bando de la buenitud. ¿Los feos? Esos no, esos  ríen a carcajadas.

Por años la diferencia de “modelos” económicos de uno y otro ha sido no sólo tema de debate y discusión, sino de contradicciones y confrontaciones en sus políticas públicas. Por un lado el modelo de la nación estadounidense con la individualidad como eje y el modelo europeo con el colectivismo como eje, es decir, de las políticas sociales. En el caso de  Estados Unidos, le llaman conservadurismo, de derecha, neo conservadurismo,  neo-con, en el caso europeo le llaman Estado de Bienestar, de izquierda, social democracia, socialismo, economía social de mercado, progresismo, sin dejar de mencionar  la propuesta del pensador inglés Anthony Giddens de la  Tercera Vía que vendría a ser  ni lo uno ni lo otro,  ¿sino  todo lo contrario?

Dicen los que suman y restan que la economía de Alemania crecerá un 3.4% este año mientras que predicen que la economía de éste lado del charco sólo crecerá un 1% en la segunda mitad del 2010 y principios del 2011 frente al previsto de un 2.4%

Para unos, en período de crisis en el que el gasto y el consumo se desploman, se hace necesario que el Estado ejerza de Chapulín con planes de estímulos. También le llaman  inyecciones, inorgánicos, o demanda inducida. La más sofisticada es el keynesianismo por  el economista inglés, John Maynard Keynes. Su famosa  frase de que “a largo plazo todos estaremos muertos” justifica las acciones de los Estados en rescate de la economía en tiempos de crisis a través de los estímulos. Es un asunto del aquí y del ahora.

Para otros, el mercado debe ocuparse de arreglar los entuertos de los excesos de deuda,  los riesgos de quiebras deben ser asumidos por el sector privado sin la intervención del Estado y por supuesto, una política estatal  de ahorro y austeridad.

Si se siente confundido, bienvenido al club: Confundid@s.org (¿No es así que se usa en el lenguaje políticamente correcto?)

El Nacional

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