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¡Los corruptos!

¡Los corruptos!

Fernando De Leon

Se dice de algunos que, cuando fallece uno de sus progenitores residentes en alguna región del país, para que no se evidencie la pobreza de solemnidad que contrasta con la bonanza de ellos, lo sepultan muy entrada la noche.

Mucho años antes de la pandemia no se les veía visitar a sus antiguos circunvecinos. Y, cuando suelen cruzar por las calles de los barrios o sectores que los vieron crecer la atraviesan a bordo de vehículos todo terreno, siempre con cristales entintados, para que nadie los identifique.

Aunque nunca fueron a su hogar materno, ni conocen bien a su madre ni a familiares, ahora sus amigos son funcionarios y políticos que con relación a los anteriores, se relacionaron hace poco tiempo.

Los funcionarios sospechosos de riquezas mal habidas suelen abandonar viejos hábitos y rituales para evitar miradas y comentarios

No se detienen en esquinas u otros puntos, a hablar con la gente. Sí, porque los corruptos que se benefician de los gobiernos y la oposición, contrario a otros que son mercachifles, famélicos o de poca monta, les huyen a conocidos y amigos que siempre hablan de un pasado en que reino la casi pobreza de solemnidad.

Incluso, ya no visitan ciertos negocios. Por ejemplo, uno emblemático: La Cafetera, de El Conde peatonal, que, en otros tiempos, era de sus preferidos. Sus tertulias las abandonaron porque van unos cuantos que siempre hablan de funcionarios y opositores políticos corruptos.

Ahora, entre mansos y cimarrones, van a escenarios enquistados en lujosos y prósperos supermercados y otras plazas donde la gente es “sosegada”. Degustan exquisitos platos y finas bebidas; muy al contrario a cuando tomaban tragos de ron criollo en cabarets, barras, y en algún traspatio.

En sus nuevos espacios se habla de viejas epopeyas; de próceres, periodismo, y literatura. Además, se trazan perspectivas sobre cada mes o cada año que algunos lanzarán un opúsculo, folleto o simple librito que, regularmente son olvidados en atestados estantes de librerías o cuando no, son encontrados en un basural.

Eso sí, cuando se trata de beneficiar su sector profesional, aunque tengan abultadas tarjetas de créditos, sólidos ahorros y otros bienes, son los primeros en cabildear pensiones y otras prebendas.

Por: Fernando De León
fernando26.deleon@yahoo.com]

El Nacional

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