Era el mediodía de un soleado sábado 24 de abril cuando un grupo de militares democráticos decidió levantarse en armas contra el gobierno de facto, para devolver al pueblo el derecho a vivir en democracia.
Cuarentisiete años después de vida democrática, los problemas fundamentales de la gente siguen siendo los mismos. Tres partidos se han dividido los períodos de gobierno, y el resultado es similar: más políticos ricos.
Aquel despertar de abril del 65 tuvo una razón política y coyuntural, posteriormente hubo otro despertar en abril de 1984, motivado por razones económicas.
Al parecer, la historia contemporánea del pueblo dominicana esta encadenada al mes de abril, por lo que el tercer abril podría ser motivado por el derecho a la igualdad de oportunidades, a la vida, a la decencia, y por la honradez.
Somos un pueblo que ha perdido su capacidad de asombro. Para la gente ná e ná. Ver a su vecino vendedor de CD, convertido en uno de los hombres más ricos y respetados del país sin que llame la atención de las autoridades. Eso es normal.
Como también es normal el incremento, año tras año, de las tarifas de los colegios, del precio de los uniformes y útiles escolares. Todos saben que les roban cuando compran GLP, o cuando les dan 800 gramos en vez de un kilo de cualquier producto, pero nadie dice nada ni tiene donde ir.
Los servicios los cobran cien por ciento, pero suministran al cliente sólo el 60% en tiempo y calidad, sino pregunten por las tarifas eléctricas, internet, cables o teléfonos.
Pero momentos en que los hombres recurrimos a hablar en símbolos, en metáforas o en forma no tan directamente intelectual, porque sabemos que hay un pueblo dormido a la sombra, que un abril despertará para reclamar el rayo de luz que le pertenece.

