Como es tradición, la Fundación Dominicana de Endocrinología y Diabetes (Fundomed), que dirige la doctora Hilda Escaño Mieses, en uno de sus operativos rutinarios de chequeo de glucemia y educación sobre diabetes realizada con motivo del Día de las Madres en la Junta de Desarrollo de Gualey un barrio periférico de Santo Domingo, habitado por personas de bajos recursos económicos pudimos darnos cuenta de cómo anda la diabetes en el país.
Una señora de 46 años, me dice: Tengo una arenilla en el ojo izquierdo desde hace 15 días, y ya no veo nada. Inmediatamente pensé que en esta dama el azúcar alta (hiperglucemia) le provocó lo que médicamente llamamos retinopatía diabética confirmado posteriormente por un médico oftalmólogo asesor Fundomed- debido al déficit diario de inyección de insulina.
En la misma actividad, se me acerca otra señora diabética para decirme en secreto: Doctor, mi marido también es diabético, necesita insulina, no tenemos los recursos para comprar cuatro y cinco frascos de insulina todos los meses. Siempre le siento el aliento de alcohol y yo creo que me está engañando tomando ron.
Le respondo, como debe ser, usando un vocabulario sencillo, que cuando el diabético que no se inyecta su insulina a tiempo y en la cantidad recomendada, su cuerpo produce cetonas, las que se eliminan con la respiración con olor a manzana, y se confunde con la ingesta de alcohol, -le regalo dos frascos de insulina 70/30 Lilly- y además los inscribo en el Programa de Ayuda a los Diabéticos (PAD) de Fundomed, que mensualmente les dona la insulina.
En el año 1996 sometimos al Congreso un proyecto de ley para exonerar la insulina el cual fue aprobado y la ley promulgada (385-97) con la finalidad de que esta hormona para la vida llegara ampliamente barata a todos los diabéticos dominicanos, por lo que les queda el reto a nuestras autoridades de decidir si a un diabético dominicano le es suficiente la cuota de tres mil pesos anuales que contempla el sistema de seguridad social actual, para que se inyecte su insulina diariamente, de modo que evite estas complicaciones y además le permita cubrir los gastos en otras pastillas como son: para la presión, la circulación, calmantes para los dolores de las piernas, pastillas para el colesterol y triglicéridos .
En nuestro país, el 9.9% de la población adulta tiene diabetes y el 15% esta camino a la enfermedad -datos del Estudio Factores de Riesgo Cardiovascular en Republica Dominicana (EFRICARD II) R. Pichardo, Á. González, W. Ramírez, F.Escaño y colaboradores: Archivos Dominicanos de Cardiología y Archivos Dominicanos Endocrinología, Edición Especial Mayo 2012-, la pregunta obligada es: ¿Qué haremos con los diabéticos de Gualey, que son un reflejo de estos enfermos a nivel nacional? De nuestra parte, continuaremos con nuestras actividades educativas y apoyo en medicamentos para prevenirles complicaciones a estos grandes dominicanos.

