Opinión Articulistas

Los dos países

Los dos países

Chiqui Vicioso

En su reciente encuentro (beso hondureño del anillo de Donald Trump y elogio desmedido de Nayib Bukele, incluidos), Donald Trump le hizo un comentario a Luis Abinader que amerita atención.

Dijo tener “muchos amigos” en nuestro país, entre ellos “el rey del azúcar”, posiblemente refiriéndose a la familia Fanjul, exreyes del azúcar en Cuba antes de emigrar a La Romana, hoy jocosamente declarada como: “La República Independiente de La Romana”.

Se pensaría que alguien que siquiera entienda el mandato divino de no hacerle a otro lo que uno no aceptaría para sí mismo, podría entender las reglas de la convivencia y buena volutantd entre la gente.

Lamentablemetne, puedo contar con los dedos los cristianos que practican ese mandato, que según el Tododeroso resume todos su mandamientos. Podría, en este artículo, enlistar múltiples ejemplos muy cercanos, pero mis peripecias personales no interesan, lo que sí interesa hoy es lo que amenaza con destruir la humanidad.

Debería ser claro en la historia de la coexistencia entre naciones que no se puede asesinar a un presidente, toda su familia y gobierno para “preservar la paz”; así como debería ser evidente que no se puede someter a otro país a un bloqueo de 67 años para matar de hambre a su población, caso Cuba, en nombre de la “democracia”.

Ni tampoco se puede declarar indignación por el “asesinato” de seis soldados norteamericanos (una pena por esas vidas perdidas tan inútilmente), cuando se ha bombardeado “por error” a un colegio de niñas, matando a ciento cincuenta, un promedio de 25 niñas por cada soldado. Ni hablar de Gaza.

Si cree usted que estos eventos violentan el mandato divino de “amar al prójimo como a ti mismo”, se caerá de la silla cuando le diga que 89% de los seguidores de Trump apoya la guerra contra Irán, y solo 9 por ciento la desaprueba.

Son los miembros de MAGA, declarados “cristianos evangélicos y fundamentalistas”, con su propia itnerpretación de la Biblia, un fenómeno fascinante sobre todo para lingüistas.

Por eso mi muy querido primo Eric, que en paz descanse, insistía en que había que votar por Trump. Porque él, según Eric, iba a evidenciar la existencia de los dos países que cohabitan en USA y, él y sus ideas de los Los dos países y predominio del Pentagonismo (nunca fueron tan proféticas las palabras de Don Juan Bosch) y la plutocracia (billonarios) en el gobierno de Estados unidos.

Por eso no es de dudar que USA termine dividiéndose, como aquí podría suceder el día en que entendamos quienes realmente nos gobiernan en la República Dominicana y el predominio de la República Independiente de Las Romana en las elecciones presidenciales y política nacional.