Opinión

Los emergentes

Los emergentes

Mientras Estados Unidos y Europa están inmersos en una profunda crisis económica generada por sus respectivos déficits , India y Brasil han dado, en estos días, dos lecciones formidables al mundo. Ambas expresan, por un lado, la voluntad popular, y por otra parte, la voluntad política, de enfrentar y sancionar la corrupción pública.

En India, Anna Hazare se ha convertido en el símbolo de la lucha de un pueblo que está cansado de la acumulación de riqueza generada por la corrupción.  Hazare, que tiene un parecido por su humildad con Mahatma Ghandi, fue detenido luego de intentar comenzar una huelga de hambre y una concentración popular en Nueva Delhi, en reclamo a la creación de una agencia independiente e imparcial que sancione la corrupción. Fue liberado hace una semana y protagonizó una extraordinaria manifestación en reclamo de un nuevo rumbo en la lucha contra la corrupción.

En Brasil, la presidenta Dilma Rousseff ha hecho que, en siete meses de mandato, dimitan tres ministros por escándalos de corrupción, y mantiene una actitud frontal en contra de las inconductas de sus funcionarios públicos, lo cual le ha creado problemas en su alianza política. A pesar de ello, Rousseff mantiene su popularidad en 70%.

Resulta interesante apreciar el contraste de  como mientras el primer mundo está demostrando sus debilidades estructurales, con urgentes reformas a sus sistemas financieros para sancionar las inconductas que generaron la actual crisis,  en el tercer mundo, los países emergentes son los que están dando la cara en la lucha contra la corrupción, sin distinciones y sin banderías políticas.  En nuestro país, aún nos queda un largo camino por recorrer en las políticas anticorrupción, aprendiendo de las lecciones de los países emergentes.

El Nacional

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