Opinión

Los gorilas en las suyas

Los gorilas en las suyas

Hasta el pasado jueves, Manuel Zelaya no había sido peor gobernante que Leonel Fernández, Hipólito Mejía o Álvaro Uribe, para sólo citar tres nombres de presidentes constitucionales no derrocados. Honduras tampoco es un país con  más sólida institucionalidad que Colombia o República Dominicana.

 Hay que señalarlo, porque los partidarios de la ultraderecha intentan justificar el golpe de Estado en Honduras mediante información manipulada.

 En el Congreso de Honduras tiene mayoría el Partido Nacional, fuertemente  ligado a la oligarquía.

La división interna que generó noticias manipuladas sobre la situación política, no se puede desligar, pues, de la naturaleza de esa oligarquía y de los intereses de la ultraderecha, muy poderosa en el seno del poder estadounidense.

Ese sector intenta, pues, capitalizar las debilidades en el seno de la organización política que llevó a la Presidencia a Manuel Zelaya y debilitar las bases de sustentación del pensamiento contestatario y de la acción antiimperialista en América Latina y sobre todo en América Central.

Zelaya derrocado y expulsado de su país; Zelaya apoyado por el presidente de Estados Unidos, Barack Obama; Zelaya invocando a los organismos internacionales para hacer valer la constitucionalidad… ¿Qué se busca con la presentación de estas escenas?

¿No es, acaso, Honduras, objeto del apetito imperial? En Honduras hizo carrera John Negroponte, un halcón que todavía asesora a sus iguales, quien entre 1981 y 1985, como embajador de Estados Unidos, alentó las sanguinarias dictaduras militares del área y auspició, en nombre de la Administración Reagan, el entrenamiento y el apoyo logístico a los contrarrevolucionarios que atacaban con las armas al gobierno sandinista en Nicaragua.

Esa ha sido su historia y su tradición.

¿Es casual  que, justo ahora, con los sandinistas en el gobierno en Nicaragua y el Frente Farabundo Martí gobernando en El Salvador (aunque en  actitud política no beligerante) y con gobiernos de izquierda en el continente, haya un golpe de Estado en Honduras, un proceso en el cual los militares participan porque apoyan el Congreso y con la Justicia? La sincronización con que actuaron estas fuerzas, tiene el sello de la logística imperial.

¿Hasta dónde piensa la oligarquía  que le llega el disfraz? ¿Piensa, que le alcanza para cubrirse? ¿Piensa que está bien cubierta la ultraderecha aposentada en los centros del poder estadounidense.

El golpe en Honduras es señal de que hay planes  contra Nicaragua, contra la Venezuela gobernada por Hugo Chávez, contra Bolivia, contra Ecuador, contra Cuba…. A los  sectores progresistas y revolucionarios, les queda acumular fuerzas para librar esta “guerra avisada”.

El Nacional

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