El día 14 de este mes se cumplieron 54 años de la irrupción desde el embarcadero Cieneguilla, en el puerto de Manzanillo, provincia de Oriente, de 198 inspirados por conquistar la libertad de los dominicanos, a sabiendas de que venían a morirse en el imposible intento, pero como en los regalos que se hacen, lo importante no es el valor de éstos, sino el gesto.
Sabían que venían a una muerte inexorable, porque en el país no existía conciencia política, no habían partidos políticos, solo el Partido Dominicano, no existió una organización previa de soporte a las tres expediciones que ingresaron el 14 de junio por Constanza y el 19 por Maimón por Estero Hondo, y que Rafael Leonidas Trujillo aguardaba, presto, porque su servicio de inteligencia el mejor del Caribe, le tenía informado de la expedición, el área por donde ingresarían, y solo le faltaba la precisión del día y la hora.
Trujillo disponía también de la más poderosa fuerza aérea del Caribe integrada por 129 aviones, que obtuvo luego de la expedición del 14 de junio de 1949 por Luperón liderada por Horacio Julio Ornes Coiscou, para que no lo sorprendieran otra vez, y eso lo sabía el exilio dominicano, razones por las cuales dos de sus más notables dirigentes, el escritor Juan Bosch y el médico y filósofo Juan Isidro Jimenes Grullón se opusieron a esa sacrificio que interpretaron infructuoso, fallido, en vano.
Realmente en el eco de la historia que nos alecciona en relación a los hechos que ocurrieron y nos posibilitan establecer lecturas interpretativas luego, las triples expediciones del 14 y 19 de junio no resultaron a la postre conforme la concibieron estos dos ilustres y reverenciados dominicanos, porque si fue cierto que en lo militar era imposible imponerse, no así en lo psicológico, que sabemos lo determina y conforma todo en los seres humanos.
Prueba es que a partir del 14 y 19 de junio de 1959 la inmensa mayoría de los dominicanos no proseguimos ni pensando ni actuando igual que antes en relación al régimen opresivo que ya contaba con 29 años de tiranía sofocante, criminal y despojadora de bienes ajenos al capricho del déspota.
Los hechos desencadenantes del 14 y 19 de junio de 1959 fueron decisivos y mortales para la tiranía, recordando que apenas seis meses luego se produjo la gran conspiración de enero 1960 liderada por el doctor Manuel Aurelio Tavárez Justo, que condujo a las ergástulas de la tiranía a centenares de conspiradores contestatarios inclusive hijos de grandes amigos del generalísimo Trujillo, hecho que le produjo una visible depresión.
Añadida a la que ya padecía por comprobar que su gran tesoro emocional, su hijo mayor Ramfis, era un soberano inútil como político y militar.
A los diez meses de ese episodio represivo, se produjo el 25 de noviembre 1960 el horrible triple crimen de las hermanas Minerva, María Teresa y Patria Mirabal, la primera, esposa de Manolo Tavárez, que a su vez, seis meses después, se produjo el magnicidio del 30 de mayo de 1961.
Las triples expediciones del 14 y 19 de junio de 1959 no resultaron tan fallidas conforme fue interpretada a priori por Bosch y Jimenes Grullón, y su sacrificio invaluable, que las generaciones posteriores, deben honrar, conocer, respetar y reverenciar, porque por los iluminados mártires de La Raza Inmortal, es que podemos hablar, y que antes de su gesta gloriosa, que Dios bendiga, no p

