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Los lectores opinan

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Sobre José Trujillo Monagas
Señor director:
El papel histórico del nombrado José Trujillo Monagas ha cobrado actualidad, de manera inusitada se pondera su rol social, que cualquier ciudadano puede pensar se ha cometido una gran injusticia contra este señor y lo pertinente sería desagraviarlo, restituyendo su nombre a la provincia de San José de Ocoa, también a la calle Juan Evangelista Jimenes, como en los buenos tiempos de su nieto Rafael Leonidas Trujillo Molina. Permítasenos expresar nuestras inquietudes sobre el particular.

Ciertamente, en Santa Fe de Tenerife se ha reeditado un libro referente a Trujillo Monagas, pero el historiador Manuel Hernández González, en un estudio crítico introductorio advierte que un folleto publicado por Gil Gelpi y Ferro y el libro de Carlos Urrutia, no eran más que meros informes policiales redactados por el propio Trujillo Monagas ( que padecía de ínfulas de autobombo, como su nieto) y que Gelpi Ferro y Urrutia sólo suscribieron la presentación, añadiendo que Urrutia era empleado de Trujillo Monagas (Manuel Hernández González. Estudio Crítico. Ed. En Los Criminales de Cuba, de José Trujillo Monagas. Edición Idea. Santa Cruz de Tenerife, 2006 Pp. 20-23). Cuando se revisa el libro podemos corroborar que se trata de informes policiales sobre detenciones de “delincuentes”, ex profeso aparecen agregados entre verdaderos malhechores supuestos “delincuentes” políticos que Trujillo Monagas se complacía en anunciar su participación en esos apresamientos, que incluían la incautación de “propaganda subversiva”, cabe señalar algunos ejemplos: Mariano Suárez, Tomás Abela y Valdez, José Carvajal, entre otros. Trujillo Monagas era un verdadero agente represivo en La Habana.

Gilberto Sánchez Lustrino, en un libro apologético de Trujillo, insertaba un oficio del jefe de la Policía habanera en 1880, que consignaba “Don José Trujillo Monagas, se distingue notablemente de todos los demás funcionarios a mis órdenes en el esclarecimiento de todos los más graves delitos que se han fraguado dentro y fuera de esta Capital contra la seguridad del Estado, de la Hacienda, de los intereses públicos y particulares…”. (Gilberto Sánchez Lustrito Trujillo el Constructor de una Nacionalidad. Cultural, S.A. La Habana, 1938. Pp. 61). Obviamente los atentados contra la seguridad del Estado no eran eventos de raterías, sino los delitos “políticos”, que incurrían los cubanos en la lucha por su independencia.

El ilustre historiador cubano, José L. Franco rememoraba los atropellos contra la población cubana cometidos por el gobernador de La Habana José Porrúa, Márquez de Palmerota (muy vinculado al inhumano Valeriano Weyler) que eran ejecutados con la ayuda (según sus propias palabras) del “cruel policía Trujillo Monagas”. (José L. Franco. Antonio Maceo. Apuntes Para la Historia de su Vida. Editora de Ciencias Sociales, La Habana, 1995. T. III P. 75). Trujillo Monagas en La Habana pudo destacarse capturando ladrones, pero los créditos que le atribuyen cubanos y españoles fue su participación en la persecución política de ciudadanos vinculados a la lucha por la independencia de Cuba.

Aquí, su labor fue de practicante médico y espía de los españoles durante la anexión  y la guerra Restauradora. Capturado por los dominicanos en Santiago en 1863, y como existía una grave carencia de médicos graduados, se le permitió ejercer en calidad de practicante, aprovechando esa gracia se dedicó a tratar de organizar una conspiración contra los patriotas dominicanos, esto lo reveló el oficial español y también prisionero, José M. Velasco, quien comunicó a sus superiores que Trujillo Monagas era su “..principal agente en la contrarrevolución que estaba preparada”. (Emilio Rodríguez Demorizi. Hojas de Servicio del Ejército Dominicano (1845-1865. Academia Dominicana de la Historia. 1968. T. I. P. 38). Un oficio del gobierno restaurador de Santiago, confirma que Trujillo Monagas, junto a Juan Prieto y Norberto Torres fueron ubicados el 20 de octubre de 1863, propagando “…noticias alarmantes y de propósitos subversivos en diferentes partes de la ciudad particularmente en la noche del 18 en cuyo día contaban esos tres con la realización de un plan secreto en contra de nuestra independencia…”. (Alcides García Lluberes. Un Copiador de Oficios del Ministro de la Guerra del Gobierno Provisional de la República Dominicana en el Período de la Restauración. Ed. en Clío Núm. 111. Academia Dominicana de la Historia. Ciudad Trujillo, 1957. P. 391).

Trujillo Monagas fue un agente de la contrarrevolución española, insistía en conspirar sin tregua (aún siendo prisionero de guerra) contra el éxito de la jornada restauradora dominicana, que fue la primera derrota infligida a España en las Antillas, constituyendo el ejemplo para que tres años más tarde Cuba y Puerto Rico continuaran por el camino de la insurrección. Trujillo Monagas podrá ser un héroe español, pero en las Antillas fue un cruel espía y agente represivo, que no debe merecer ningún respeto para los dominicanos que veneren la sangre derramada por su antepasados en la Guerra Restauradora y las luchas por la Independencia de Cuba y Puerto Rico. Por lo tanto, nos adherimos a los conceptos del reconocido intelectual Álvaro Arvelo hijo, rechazando toda apología a este funesto personaje de nuestra historia.

Atentamente,

Santiago Castro Ventura

El Nacional

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