Enfoque semanal
Señor director:
Como no se puede tapar el sol con un dedo, tal y como reza el viejo refrán, sería del género tonto el negar que el sistema eléctrico nacional está en crisis, y que se necesitan medidas heroicas para enfrentar y resolver la situación.
En la Corporación Dominicana de Empresas Eléctricas Estatales se vienen haciendo ingentes esfuerzos para resolver un problema que no solo es técnico y financiero, sino también político.
Y para sacarnos valederos en esta última afirmación, diremos que fue a comienzos de la década de los años 80, durante la administración general del ingeniero Marcelo Jorge en la entonces Corporación Dominicana de Electricidad, que comenzaron a dejar de pagar la luz en los llamados barrios marginados de esta capital, génesis de los problemas actuales.
Porque como éstos eran bastiones del Partido Revolucionario Dominicano, el entonces síndico del Distrito Nacional, doctor José Francisco Peña Gómez, en el Ayuntamiento del Distrito Nacional, intervino para que a estas familias carenciadas se les diese un tratamiento especial en el cobro del recibo de la luz, como dice el hombre común y ahí comenzó al ente estatal a operar deficitariamente, hasta el sol de hoy.
No se puede negar que el desastre y el caos que fueron los legados de las administraciones perredeistas en la corporación eléctrica, siguen siendo un pesado lastre del que no ha podido librarse el gobierno del Presidente Leonel Fernández desde el 2004 a la fecha.
Y hay que reconocer que el Vicepresidente Ejecutivo de la CDEEE, ingeniero Radhamés Segura, un técnico bien capacitado y un administrador idóneo, que conoce al dedillo la crisis eléctrica, hace grandes esfuerzos para resolverla.
Por eso, nos parece traída por los cabellos la opinión de un prestigioso dirigente empresarial, quién extrapolando situaciones, pretende asimilar lo ocurrido en el Programa de Reducción de Apagones, donde hubo un evidente abuso de los recursos del Estado, a todo el resto de la Corporación Dominicana de Empresas Eléctricas Estatales.
No puede desconocerse que allí operan tres empresas distribuidoras, una transmisora de energía y una generadora hidroeléctrica, con carácter autónomo desde el punto de vista administrativo, además de la sede central de la CDEEE, y el PRA, aunque bajo la autoridad de la Superintendencia de Electricidad, y que la responsabilidad directa corresponde a cada incumbente, en cuanto se refiere al manejo diario de cada entidad.
Hay que reconocer que, como institución pública, el manejo que da a lo interno de la CDEEE, es político, y que no puede asimilarse a una empresa privada, donde el eje del comportamiento de sus ejecutivos está orientado hacia el lucro de sus inversionistas, no al bien común y el servicio social.
Por eso hay exceso de personal burocrático, no técnico, y muchas veces se pagan sueldos que no se corresponden con el servicio prestado, aunque en el caso de La Vicepresidencia Ejecutiva, y de los administradores generales de cada órgano, los salarios tienen que ser competitivos con el sector privado, para evitar fuga de personal altamente capacitado, además de que deben parangonarse con los niveles que se pagan en otras dependencias del Estado.
Es un exceso verbal calificar de desorden y desparpajo la situación imperante en la CDEEE, y sobre todo querer personalizar en el ingeniero Radhamés Segura la exclusiva situación de una institución que no es más que el reflejo puro y simple de lo que es la sociedad dominicana de estos tiempos.
Muchas gracias señor director por la publicación de estos humildes comentarios.
Atentamente;
Julio César Jerez Whisky
