Piscinas barriales
Señor director:
El pasado día 8, Abraham Apolinario, párroco de la iglesia Santo Cura de ARS, habló de varios temas, en el programa Uno mas Uno de Juan Bolívar Díaz y particularmente me impactó el tema de las piscinas barriales, instaladas en muchos barrios en la Semana Santa. Algunos vimos con simpatía esa iniciativa, pues a los del medio y de abajo les resulta más económica esa opción que visitar las playas excesivamente caras en esa época de asueto.
Pero escuchar al párroco decir, que algunas son patrocinadas por narcotraficantes, es espeluznante, pues es lógico intuir que abunda la droga en esos espacios de recreación. Con tristeza recordé que en la anterior Semana Mayor vi, en esas piscinas improvisadas en las calles escenas grotescas y la mas irritante fue observar a niños y niñas ingiriendo bebidas alcohólicas.
Atónita, cuestioné a participantes y respondieron que lo hacen con autorización de los padres, quienes lo enseñan a beber. Ese Viernes Santo decidí no salir de mi casa para no ver eso y otras escenas degradantes.
Pero desde la galería de mi casa observé a muchachos y muchachas transitar en trajes de baño que dejan poco a la imaginación y cada uno con su cerveza grande. Motocicletas, cervezas y temeridad al conducir…, todo esto en una semana que por razones obvias debería ser de recogimiento.
Los padres y madres tienen que dejar de hacerse los locos y de ignorar que cuando la cabeza anda mal el resto del cuerpo deambula. Son pésimos tutores quienes permiten a sus hijos el desenfreno. Quizás muchos son tan desacatados como sus vástagos y no tienen calidad moral para corregirlos ni sancionarlos.
También hay quienes les tienen miedo a sus hijos, lo cual es gravísimo.
Como los padres, también hay autoridades, y su permisividad es sin parangón.
Para esta Semana Mayor la Secretaria de Interior y Policía quitó la restricción a las bebidas, haciéndose ignorar que en la semana aludida se bebe más alcohol que en Navidad, pero lo hizo bajo el argumento de que se gobierna para todos. Esa es su verdad y hay que respetársela, pero también lo es que esa importante cartera contribuyó a que la Semana Mayor fuera bacanal sin precedentes.
A pesar de que fueron menos los vacacionistas y por falta de agua se redujeron las piscinas, las calles de algunos barrios eran de los motoristas borrachos y acompañados de muchachas sin pudor, que las recorrían mañana, tarde y noche, y muchos tuvimos que dejárselas.
Por eso, no asombra el aumento de heridos y muertos y tampoco los niños intoxicados con bebidas alcohólicas. Muchos creemos que trabajar los valores es una prioridad impostergable y si padre, madre y autoridades no entendemos que tenemos que ser testimonios, entonces preparémonos para vivir en la copia fiel de Sodoma y Gomorra, que pronto será nuestra media isla.
Atentamente,
Lic. Teresa Gómez
***
Que nos orienten
Señor director:
La verdad es que sabemos que ciertas enfermedades afectan a los humanos, y nos preocupa que nuestros hombres y mujeres de ciencia no dediquen una parte de su tiempo a orientarnos sobre prevención y curación.
Se nos advierte que necesitamos cuidarnos de la tuberculosis, enfermedad a la que estamos expuestos por las condiciones en que vivimos, pero no se nos dice cómo hacerlo, cuáles son las fuentes de peligro, y cuáles elementos pueden hacer a un individuo particularmente vulnerable al Bacilo de Koch.
Hace dos años, el tema de la gripe aviar ocupó importantes espacios en nuestros diarios, pero siempre nos pareció una realidad lejana. Ahora el problema que se denuncia es el de la gripe porcina, que no se localiza en Asia o en África, sino cerca de nosotros, en México y en Estados Unidos, países donde hay muchos dominicanos y donde mucha gente nuestra viaja con frecuencia.
Es hora de que nuestros médicos se ocupen de decirnos qué podemos hacer contra estos males y qué nos puede proteger.
Es preocupante que no haya un sistema de salud en condición de dar respuesta a los problemas que se presenten.
Pero no deja de ser también altamente preocupante que la población no esté en condiciones de prevenir, por falta de educación adecuada y de información oportuna.
Niños y adultos deben ser preservados, y no hay excusa válida para no hacerlo.
Atentamente,
Rafaela de Caraballo

