Meteorología
Señor director:
La directora de Meteorología, ingeniera Gloria Ceballos, forma parte de un reducido grupo de funcionarios de este gobierno cuyo desempeño es óptimo. Casi siempre llama a programas televisivos y radiales interactivos para informar las condiciones del tiempo.
Lo traigo a colación, porque es incalificable que los estudiantes Víctor Sterlin de León y Álvaro Díaz Santos, murieran ahogados, en el Salto de Bahiguete, en Jarabacoa. Esa tragedia generó tristeza, y muchísimos nos solidarizamos con la indignación de los residentes de Monte Rico Primero, comunidad donde residían los adolescentes.
Muchos nos preguntamos: ¿Los directivos del colegio La Unión desconocían las condiciones del tiempo? ¿Es pertinente hacer excursiones a playas, ríos y piscinas en mayo, que generalmente es el mes más lluvioso? ¿Los docentes de sociales de La Unión ignoran que las lluvias frecuentes e intensas provocan riadas? ¿Las calificaciones de los estudiantes se negocian?
Lamentablemente hay colegios y escuelas que son negociazos, y los estudiantes importan un comino, la prioridad de esos directores es desangrarlos económicamente y los padres y madres se quejan por doquier, pero chocan con la sordera de funcionarios, y muchos creemos que también son mercaderes. Esto no es un invento producto de la rabia.
A pesar de que hay colegios buenos y excelentes, juré no volver a trabajar jamás en centros privados. Laboré en uno como coordinadora y, por más esfuerzo que hice, no pude convencer al dueño de que los estudiantes eran más importantes que el dinero, sus groserías sólo cesaban cuando inventaba actividades que le reportaban beneficios.
Podía estar iracundo, y cuando llegaba el técnico del Distrito que lo supervisaba se pasaba de contento. Y atónita quedé cuando me confesó que éste vendía registros y otros útiles escolares, y, como sus compras eran significativas, le evaluaba el colegio muy bueno. A quienes les narré esa historia, afirmaron que esa ocurrencia se da en otros colegios y más centros públicos de los que podemos imaginar. La vivencia me dolió.
Esperamos que la sanción al colegio La Unión sea ejemplarizadora. No es la primera vez que una excursión educativa degenera en tragedia, y no es posible que cada cierto tiempo ocurran por la irresponsabilidad y desmemoria de algunos, ¿Quien olvidó la ocurrida en el 2002 en un paseo del colegio Duarte? Esto resulta de los despropósitos de quienes no califican para dirigir.
Si todo continúa igual, seguiremos leyendo titulares como éste, (del periódico Hoy 2008) La educación dominicana continua entre las peores.
Atentamente,
Lic. Teresa Gómez
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Aborto terapéutico
Señor director:
Están en lo ciertos los dignatarios de la Iglesia Católica cuando afirman que los últimos avances de la Genética, la Embriología y la Biología Celular, son los que ha podido establecer científicamente que la vida empieza desde la concepción. Sólo que la concepción de un ser humano no ocurre cuando una célula sexual masculina, espermatozoide, fecunda un óvulo para formar un embrión o huevo; sería como considerar la clara y la yema de los huevos de los ovíparos como tales animales.
Científicamente se ha establecido que el momento de la concepción no puede situarse antes de que el embrión se incruste en el revestimiento de la matriz. Pero, como afirma el científico de la UNAM Ricardo Tapia, la vida de un ser humano comienza después de tres meses de gestación, cuando empieza la actividad eléctrica del cerebro, órgano que nos convierte en seres racionales.Ña eliminación de embriones que la ciencia médica, auxiliada por la genética y la embriología, considera necesaria para salvaguardar la integridad física y mental de las madres embarazadas, es, a todas luces, incluyendo la divina, una decisión acerada; como acertado es el aborto cuando no se pueden salvar las dos vidas. Es decir: ante la disyuntiva de salvar a la criatura o a su madre, la lógica, que es la ciencia del raciocinio, aconseja salvar a la madre.
El empecinamiento de la Iglesia Católica en tratar de que se penalice el aborto terapéutico, no obedece a la razón, que, como sabemos, por medio de sus principios morales, coincide con la voluntad de Dios aquí en la Tierra.
La Iglesia Católica puede, como en otras ocasiones lo ha hecho, retractarse de ese desacierto y entender que el fundamento de su existencia milenaria es la Teología, no la Teosofía.
Atentamente,
Vicente Tapounet L.

