Enfoque semanal
Señor director:
Es evidente que la firma del acuerdo entre el Presidente doctor Leonel Fernández y el presidente del Partido Reformista Social Cristiano, garantizando que la reforma a la Constitución de la República será producto del consenso, y no de la fuerza mayoritaria prevaleciente en el seno de la Asamblea Revisora, es una demostración de la vocación democrática que caracteriza las ejecutorias del Primer Mandatario.
Esa voluntad de concertación en vez de imposición, había sido ya evidenciada cuando el líder indisputable del gobernante Partido de la Liberación Dominicana firmó un acuerdo similar y con similares propósitos, con el ingeniero Miguel Vargas Maldonado, quien, sin lugar a dudas, está emergiendo como la cabeza de la nueva fuerza hegemónica dentro del Partido Revolucionario Dominicano.
Desde nuestro humilde punto de vista, creemos sinceramente que este acuerdo entre el PLD, y el Partido Reformista es un primer paso de avance para reconstituir la alianza electoral que en el 1996 llevó por primera vez a la Presidencia de la República al doctor Leonel Fernández, aunque, desde luego, no tiene nada que ver con otra eventual reelección del actual mandatario.
Lo que estamos expresando es que con este acuerdo, el presidente Leonel Fernández se convierte en la tabla de salvación para una organización que como el Partido Reformista desfallece a ojos vista, fruto de los errores en que han caído sus dirigentes, impedidos como están de calzar los zapatos de Joaquín Balaguer, que no le sirven a todo el mundo.
Si el Partido Reformista tiene una oportunidad de volver a las Grandes Ligas de nuestra política, ya que actualmente está militando en las ligas menores, fruto de sus errores y desaciertos, es ahora, cuando se le está ofreciendo la ocasión de reconstituir sus fuerzas.
Naturalmente que esto no sólo exigirá un poco de sentido común, del que se dice que a veces es el menos común de los sentidos, de todos sus dirigentes, sin distinción de categorías y sin exclusiones, recriminaciones ni malquerencias.
El proceso pasaría, indefectiblemente, por la constitución de una plancha de consenso, para que en la próxima convención partidaria, la familia reformista pueda volver a darse un abrazo de hermandad, ya que los tiempos de las pugnas y las confrontaciones deben quedar atrás, irremisiblemente.
Y esta plancha de consenso tiene necesariamente que estar encabezada por el ingeniero Carlos Morales Troncoso, cuya trayectoria política esta cimentada en una vocación de servicio a las mejores causas del país y los mejores intereses del Partido Reformista.
La pauta la acaba de trazar el secretario general de la Liga Municipal Dominicana y ex candidato presidencial del partido colorao, licenciado Amable Aristy Castro, quien con muy buen tino ha anunciado que apoyará a don Carlos, y que se presentará como candidato a senador por la provincia de La Altagracia, donde, sin lugar a dudas, es una carta de triunfo, como ha quedado evidenciado en cada una de las oportunidades en que ha buscado ese cargo legislativo.
Bajo el liderazgo del ingeniero Morales Troncoso, acompañado por una dirección donde estén representadas tanto las fuerzas más conservadoras, como las juveniles que aspiran a los cambios propios de este siglo 21 en que nos debatimos, el Partido Reformista puede volver a levantar las banderas del triunfo que antaño exhibió, no solo en las elecciones congresuales y municipales del próximo año, donde, en alianza con el PLD, puede lograr una cuota significativa de regidores, síndicos, diputados y senadores, y otear con mayor amplitud de miras hacia el 2012, donde la suerte, que en política es cambiante, puede volver a sonreírle, siempre que, como estamos diciendo, se sepa actuar generosamente y con la cabeza fría, sin apasionamientos estériles.
Muchas gracias señor director por la publicación de estos humildes comentarios.
Atentamente,
Julio César Jerez Whisky

