Ventorrillos
Señor director:
Hasta que muchas instituciones estatales no se organicen y den un buen servicio al cliente, nunca pasarán de ser más que ventorrillos de papeles.
Lo digo porque a pesar de los avances que muestran entidades como la Dirección General de Impuestos Internos (DGII) el servicio, por lo menos el que me han dado, deja mucho que desear.
El esfuerzo e inversión millonaria que instituciones hacen en publicidad se cae con el mal servicio de un empleado o cuando incumplen con los compromisos asumidos.
Yo compré por internet el marbete de mi carro y en las especificaciones de entrega marqué que el horario de entrega debía ser en las tardes, pero al mensajero se le ocurrió ir dos veces por las mañanas a hacer la entrega del marbete. Y la segunda vez dejó dicho que si yo quería ese marbate, como no estuve esta cuando a él le dio la voluntad de pasar, debo ir a buscarlo alla, porque ni siquiera especificó dónde.
El compromiso era en la tarde, y no lo hizo la compañía de mensajería contratada para distribuir esos documentos, sino la DGII.
Y ahora, a pesar de explicar a varias empleadas de la DGII lo que había pasado, la única respuesta de ellas era fue que el procedimiento de esa entidad ordena que yo debo ir a buscarlo. Les expliqué que eso debería ser así si yo no me hubiese encontrado a la hora acordada, pero a pesar de múltiples intentos fue imposible que me permitieran hablar con su supervisora.
Dígame usted ¿no siguen siendo ventorrillos de papeles?
Atentamente,
Shira Abreu
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¿Cuánto cuesta la lealtad?
Señor director:
Nada cuesta. Porque la lealtad no se vende ni se compra. Inmediatamente usted vende su lealtad por algo, ya eso no es lealtad, eso no significa que usted tenga que ser incondicional a ultranza; pero si usted condiciona su lealtad, ya no es tal.
¿Quedamos en este país muchas personas que no condicionamos nuestra lealtad? Bueno habría que buscarlo con lupa porque ante la degradación moral, a los hombres que exhibimos principios nos llaman pendejos. Muchos resistimos las tentaciones del oro corruptor del peculado de que hablaba Peña Gómez.
En este mundillo de la política vernácula, sin embargo, los dirigentes de las cúpulas de las organizaciones partidarias conocen a cada hombre por su accionar, porque muy pocos se han atrevido a proponernos algún arreglo. Quizás someramente.
¿Y que valor tenemos nosotros? Recuerden que en el pasado reciente todo el que se puso en venta fue comprado, hasta el más insignificante mortal.
Lo que si se compra es la traición y los traidores son los que valen en las organizaciones políticas mercantiles que operan en la República Dominicana. Por eso, usted ve cómo medran algunos maleantes de un partido a otro ante la indignación de los hombres serios que militan en los partidos de sistema, partidos todos que por el accionar indigno de ciertos miembros de sus cúpulas, casi se encuentran hoy en estado de coma. Créalo.
Pero, la gente sigue el juego de los políticos. ¿Y que puede hacer un pueblo pobre con vicios de rico? La mayor parte de sus dirigentes han fallado.
Ha fallado el empresariado, que sólo ha aspirado acumular riqueza sin pararse a pensar en el futuro de la patria, salvo raras excepciones que siempre las hay.
Ha fallado el clero, porque su cúpula se ha mantenido adherida a las peores causas, restando a muchos miembros del cuerpo sacerdotal.
Han fallado las cúpulas de los partidos, porque, igual que los empresarios, han hecho a las organizaciones políticas centros de negocios.
¿Qué hacer? ¿Volver a los tiempos de la posguerra? No. Siempre hemos oído que el ayer quedó atrás, no obstante, otros dicen que es necesario en ocasiones volver a empezar ¡oh! Fafa, ¿refundar la República?
Las cosas han llegado diferentes. En tiempos de la guerra fría, los manejadores de las políticas de los Estado previieron lo que vendría por las luchas de las ideologías, pero los pueblos están cobrando sus deudas acumuladas a través del incremento de la delincuencia y la descomposición social. ¿fue visionario Peña cuando adviritió que quienes no quieren la revolución pacifica tendrán que soportar la revolución violenta? La violencia está tocando los sectores poderosos. Pregúntenle a Freddy.
Atentamente,
Juan Terrero Pérez

